La exhumación de Franco: ni discreta ni respetuosa

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La exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos y su posterior reinhumación en el cementerio de El Pardo-Mingorrubio no será ni discreta ni respetuosa, pese a lo que comunicó el Gobierno en funciones presidido por Pedro Sánchez.

La profanación de la tumba costará a las arcas públicas un máximo de 63.061,40 euros y a ella asistirán veintidós familiares de Franco que portarán el féretro a hombros. El Ejecutivo ha prohibido que se coloque una bandera de España y que le rindan honores militares, aunque un decreto del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero -por el que se aprobó el Reglamento de Honores Militares- obliga a Sánchez a exhumar a Franco rindiéndole «respeto y homenaje».

El detallado plan elaborado por el Gobierno prevé que los restos de Franco sean trasladados en un helicóptero de las Fuerzas Armadas -siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan- y que no haya imágenes ni de la exhumación ni de su posterior reinhumación en el panteón en el que ya reposa su mujer, Carmen Polo. Aunque el traslado del féretro y todo lo que acontezca fuera de la Basílica será retransmitido en directo por RTVE.

Según el dispositivo, dentro de la basílica solo estarán los operarios estrictamente necesarios para extraer la losa que cubre la tumba, de 1500 kilos, así como un forense, la ministra de Justicia, Dolores Delgado, como notaria mayor del Reino, y los nietos y bisnietos del general. Todos pasarán por un detector de metales para evitar la entrada de cualquier dispositivo de grabación.

Antes de la extracción, se colocará una carpa sobre la tumba a la que solo accederán los operarios, un nieto de Franco -Cristóbal Martínez-Bordiú-, la ministra de Justicia y el forense.

El cadáver de Franco se inhumó en noviembre de 1975 en un ataúd doble, con una estructura interna de zinc sellada, y otra externa de madera convencional. En el caso de que el ataúd de madera se encuentre en buen estado, se empleará ese mismo para su traslado. De no ser así como es previsible, se introducirá el féretro de zinc en otro ataúd preparado al efecto.

No está previsto que se abra el féretro para comprobar el estado de los restos o su identidad, ya que el entonces notario mayor del Reino ya dio fe en su día de que el cadáver que se inhumaba en la basílica era el de Francisco Franco. La pesada losa se levantará mediante cuatro gatos hidráulicos y un rodillo que permitirá apartarla a un lado.

Los técnicos calculan que todo el proceso de extracción -que comenzará a las 10:30 del jueves- dure aproximadamente una hora, aunque podría demorarse más.

Por expreso deseo de la familia, el prior de la basílica, Santiago Cantera, que se ha opuesto a la profanación de la tumba sin recibir el apoyo de la jerarquía de la Iglesia, bendecirá los restos, antes de ser portado a hombros por sus familiares hasta el exterior de la cripta, un recorrido de unos 300 metros.

Para el traslado a Mingorrubio se dispondrán dos helicópteros de las Fuerzas Armadas, de los habitualmente empleados para el transporte VIP de personalidades.

Tras un breve vuelo de diez o quince minutos, en el que el féretro estará acompañado por uno de los nietos de Franco -Francis Franco- el helicóptero tomará tierra en un antiguo helipuerto de la Guardia Real, muy cerca del cementerio. El resto de la familia y de la comitiva se trasladará por carretera.

Al igual que en la basílica del Valle de los Caídos, dentro de la basílica solo estarán los familiares, la ministra de Justicia y el personal indispensable para reinhumar a Franco. Allí, y también por deseo de la familia, se celebrará un oficio religioso en la intimidad a cargo del prior del Valle de los Caídos y un sacerdote, hijo de Antonio Tejero.