YA NO CUELA

La otra peste

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La otra peste, la incertidumbre, es lo que nos tiene a todos en vilo. Que nadie sabe nada, que nadie parece saber nada. No es que se sucedan las noticias y los rumores a una velocidad de vértigo, sino que la de hoy contradice a la de ayer, la de esta tarde a la de esta mañana. Nos encierran en casa porque se ha hecho en otros países, pero tampoco ellos saben nada. Ni siquiera su prioridad es salvarnos, sino salvarse. ¿Cuándo vamos a salir? ¿Y qué habrá cambiado cuando salgamos? ¿Vamos todos a someternos a las pruebas de diagnósticos, que ni siquiera existen en una proporción remotamente suficiente? No, tendremos que salir como entramos, y este encierro habrá servido solo para movernos con miedo, y para que muchísimos tengan permiso para volver a un puesto de trabajo que ya no existe, a una economía desolada. Mientras, la facción comunista del Gobierno se mueve viendo en esta inusual tragedia las “circunstancias objetivas” para experimentar lo que en todas partes, en toda la historia, ha resultado desastroso, la pesadilla que muchos, ingenuamente, creímos una vez muerto para siempre cuando las masas grises empezaron a surgir al otro lado del muro.