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POLÍTICAMENTE DETERMINANTE

La resolución europea sobre la memoria del comunismo y la izquierda española. Por Julio Ariza

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Hasta la fecha en España la llamada Memoria Histórica no ha sido más que un oscuro instrumento de la izquierda y del nacionalismo para desprestigiar la Transición y falsear los hechos históricos, sustituir la verdad objetiva por la visión sectaria y revanchista del pasado y crear un estado de opinión uniforme, un pensamiento único disciplinado que facilite el monopolio absoluto del poder por parte de la izquierda. Pura propaganda y revisionismo camuflado de humanitarismo. La Ley de Memoria Histórica es además un burdo instrumento de la izquierda para ocultar los crímenes del comunismo, del socialismo y del anarquismo en España. Y de paso, para lavar el cerebro a los nuevos españoles que no vivieron ni la II República ni la Guerra Civil ni el Franquismo ni la Transición. 

Gracias a esa Ley moralmente indecente y políticamente perversa la izquierda ha podido derribar estatuas, cambiar el nombre de calles, plazas, hospitales, universidades, residencias, institutos que formaban parte del acerbo cotidiano de los ciudadanos. Gracias a ella se han picado bajorrelieves, destruido vidrieras, encalado murales, trayendo a España el talibanismo en estado puro. Gracias a ese instrumento para arrasar de la memoria de cuarenta años de la historia de España se han arrancado las placas del viejo Instituto Nacional de Vivienda que construyó cuatro millones de viviendas sociales durante el franquismo. Gracias a ella se profanan tumbas, invaden espacios sagrados, vulneran concordatos y ordenanzas militares y se humilla a los deudos de los muertos. 

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Se trata de colonizar la memoria para controlar el pensamiento. Eso es todo.

Mariano Rajoy, ese cobarde en estado puro, renunció a derogar esta ley que pretende acabar con la libertad de pensamiento, la libertad ideológica, la libertad de expresión, la libertad de cátedra, la libertad de manifestación. Es una ley contra la reconciliación, contra el perdón, contra la mano abierta (que diría Alberti), contra la inteligencia y contra el futuro de España.

Estos días hemos recordado aquello que decía Ortega, tan manido, de España es el problema y Europa es la solución. Y los hemos recordado porque el Parlamento Europeo ha aprobado una resolución, impulsada por los países que fueron invadidos, sometidos y torturado por el comunismo, sobre la memoria histórica europea que condena los crímenes del comunismo en Europa, naturalmente incluida España, y los equipara al holocausto nazi. Nadie ha tratado esta noticia en los medios de comunicación españoles, tan dóciles al poder. Pero el documento existe, es demoledor y tiene rango normativo indirecto, lo cual supone que debe ser tenido en cuenta por los operadores jurídicos de los Estado Miembros a la hora de adoptar sus decisiones.  

Nada más cerca de un nazi que un comunista, nada más próximo a Hitler que Stalin, a Ribentrop que Molotov.  No en vano la resolución afirma que “la Segunda Guerra Mundial, la guerra más devastadora de la historia de Europa, fue el resultado directo del infame Tratado de No Agresión nazi-soviético de 23 de agosto de 1939, también conocido como Pacto Molotov-Ribbentrop”. Por primera vez una resolución europea equipara en grado de responsabilidad a los comunistas con los nazis. Fruto de ese acuerdo, por ejemplo, los comunistas franceses miraron a otro lado cuando las tropas nazis invadieron el país, y luego trabajaron con verdadero ahínco al servicio de las autoridades alemanas de la Francia Ocupada, hasta que Hitler rompió el pacto y traicionó al camarada Stalin, que nunca comprendió esa traición.

El Parlamento Europeo “pide a todos los Estados miembros de la Unión, incluida España, que hagan una evaluación clara y basada en principios de los crímenes y los actos de agresión perpetrados por los regímenes comunistas” y denuncia que en algunos Estados miembros siguen existiendo en espacios públicos (parques, plazas, calles, etc.), monumentos y lugares conmemorativos que ensalzan los regímenes comunistas y a sus protagonistas. Esto tiene interés porque lo que se instaló con el frente Popular fue exactamente un régimen comunista, y los crímenes se cometieron en la retaguardia de las ciudades bajo el gobierno de ese régimen. No fueron actos de guerra, sino actos de gobierno. No fueron soldados caídos en combate o ejecutados después de haber sido hechos prisioneros, sino civiles que vivían en sus casas, acudían a sus trabajos, estudiantes que acudían a clase, personas que iban a las iglesias, hombres, mujeres y niños, religiosos y laicos, que fueron ilícitamente secuestrados, encarcelados en checas, torturados, violados y asesinados al amanecer en Paracuellos del Jarama o en cualquier tapia de cualquier cementerio. 

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Nosotros queremos estar (y vamos a estar) muy vigilantes en el cumplimiento de dicha resolución. Es bueno que los sepan quienes gobiernan, a derecha e izquierda, las instituciones de este país. Es bueno que Almeida sepa que vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que no se inaugure en el cementerio de la Almudena el Memorial a los chequistas (torturadores, asesinos, violadores) promovido por la alcaldesa anterior. Es bueno que todos los ayuntamientos, provincias y Comunidades  de España sepan que vamos a dar voz en este tema a la Asociación de Abogados Cristianos y a todas las iniciativas que se pongan en marcha para el cumplimiento de dicha resolución. Es bueno que, ya que quieren memoria, se sepa que vamos a recordar a la izquierda su historia criminal,sus latrocinios y robos (¿qué paso, por ejemplo, con el oro del Banco de España y cómo y dónde desaparecieron las joyas y el dinero robado por Negrin e Indalecio Prieto de las cajas de seguridad de los bancos y del Monte de Piedad? ¿Quienes vivieron como millonarios durante el resto de su vida mientras dejaban a la gente de a pie tirada en la indigencia? ¿Quien heredó ese dinero? ¿Quienes se beneficiaron o se benefician aún?.

Pero lo más importante de esa resolución es la equipación moral que realiza entre los dos totalitarismos más criminales de la historia: el comunismo y en nacional-socialismo. 

Que se olviden Sánchez, Iglesias, Garzón y la izquierda mediática del régimen de ese confort revanchista en el que han operado hasta la fecha. Habrá que recordar el pasado criminal del PSOE y de las Juventudes Socialistas (de memorables checas en Madrid), del PCE y de sus líderes al servicio de Stalin (el mayor criminal de la historia), de la CNT, de la FAI, del POUM, de sus torturas, purgas, asesinatos, y habrá que retirar de las calles y plazas todos los símbolos de exaltación de los mismos, todas las subvenciones, toda la propaganda. 

Lo último que ha anunciado la ministra de justicia en funciones, Dolores Delgado, (aquella que llamó maricón a Marlasca y que celebró el éxito vaginal garantizado de las prostitutas-espías de Villarejo) es que van a seguir por el derrape revanchista y macabro de profanar tumbas (se le están poniendo ojos de calavera), que van tipificar el delito de opinión y van a imponer la censura ideológica en España, que los historiadores, políticos, periodistas y escritores tendrán que someterse a la versión gubernamental de la historia, y que habrá persecución para quienes pretendan pensar fuera del dogma.

A partir de ahora tendrán también que enfrentarse al cumplimiento de esa resolución europea, cuyo efecto jurídico es indirecto, pero políticamente es determinante. 

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