PARA SALVAR A SÁNCHEZ

Los pactos del coronavirus. Por Jesús Trillo-Figueroa

|

Por Jesús Trillo-Figueroa Martínez-Conde

Los segundos pactos de la Moncloa propuestos por el Gobierno constituyen la artimaña más diabólicamente inteligente hasta ahora salida de la cabeza del terrible Iván Redondo. En primer lugar, suponen un pacto para salvar a Sánchez. Metiendo a todos en el mismo saco el gobierno evade la responsabilidad propia, mediante la corresponsabilización de todos; “mutualizar la responsabilidad” en palabras de algún miembro de Podemos. No se olvide que, en los originales pactos de la Moncloa, los más importante no eran los escritos, sino los no escritos, que empezaban con la amnistía. La negligente, al menos, gestión de la crisis del coronavirus exige depurar responsabilidades.

En segundo, lugar los pactos son una instauración oficial y formal (pactos) del pensamiento único políticamente correcto. La portavoz María Jesús Montero el pasado 7 de abril al proponer su contenido no solamente propuso medidas económicas para el futuro, también propuso medidas políticas y sociales. Hablo de profundizar y desarrollar los derechos y libertades públicas para adaptarlos a situaciones no previstas como la presente. ¿Qué significa esto? ¿Establecer más restricciones? ¿Más confinamiento? ¿Cierre de iglesias y de culto? ¿Conseguir que sea un derecho fundamental la libre identidad de género? También habló de la necesidad de desarrollar y adaptar la industria y los servicios a las nuevas circunstancias ¿Estatismo, nacionalizaciones? Iglesias al hablar del pacto propuso un “pacto por lo público… por el constitucionalismo social… la ciudadanía está demandando la defensa transversal de todo lo público “, aludiendo especialmente a la sanidad pública, como si esta hubiera sido la panacea. Lo cierto es que, a pesar del esfuerzo inmejorable de los profesionales sanitarios, el sistema sanitario público no ha funcionado, y, por supuesto, todos los miembros del gobierno afectados han acudido a la sanidad privada. Una cosa es el carácter público o privado de la sanidad y otra muy diferente el “sistema sanitario nacional” qué debe ser mixto y mejorado.

Recuerdo las palabras de John Kenneth Galbraith un economista de izquierdas americano, que para definir lo correcto recordaba: “en los países comunistas se logró la estabilidad de las ideas y de los objetivos sociales mediante la adhesión formal a una doctrina proclamada oficialmente, toda desviación recibe el estigma de ser considerada incorrecta». De esto se trata, establecer la corrección política a través de una doctrina única y unos objetivos compartidos. Los desviacionistas serán separados con un cordón sanitario rígido. Se trata de imponer un pensamiento uniforme y único que, se vaya convirtiendo a larga, en pensamiento “hegemónico”: la nueva ideología totalitaria. Cómo adelanto la ministra portavoz anuncio que es necesario, por ejemplo, asumir el “ecologismo Greta” del cambio climático. En caso contrario serás incorrecto y lo que es peor: ¡negacionista!

En tercer lugar, los pactos supondrían lograr el total silencio de los corderos, lograr el control total de la sociedad a través de la domesticación de las masas. Ensayado con éxito durante la cuarentena a través del miedo por culpa de la pandemia. Después será también el miedo, al regreso del monstruo o a la crisis económica que ellos mismos han provocado. Todo lleva a la domesticación para mejor controlar y dirigir. Pero lo que faltaba era la inevitable subvención clientelar bolivariana: la “renta mínima universal” del señor Iglesias; es decir, la entrada general gratuita repartida para enchufarse al cine y la televisión adormidera del Estado, el auténtico opio del pueblo.

En cuarto lugar, estos pactos conducirían inevitablemente a un cambio de régimen. De la socialdemocracia imperante actual, al socialcomunismo; la forma actual de manifestarse el comunismo. Lo que ya llamaba Trotski “colectivismo burocrático”, el poder totalitario del Estado en beneficio unos cuantos burócratas dirigentes. Iglesias, sabio en estas lides, manifestaba en Televisión Española: “estos pactos son necesarios siempre que tomemos como común denominador el constitucionalismo social. Es decir: su interpretación comunista del artículo 128 de la Constitución Española, y no la realidad constitucional de los artículos 33 y 38 del mismo texto legal qué consagran como denominador común en su Título I, el libre mercado, la propiedad e iniciativa privada.

En resumen: Primero, pacto de salvación del gobierno, no un pacto para salvar la economía o el futuro del país, mediante la corresponsabilización de todos en la gestión de la crisis. Segundo, pactos para instaurar formalmente el pensamiento único políticamente correcto. Tercero, pactos para lograr el silencio de los corderos. Cuarto, pactos para conseguir instaurar el nuevo régimen socialcomunista. Del cual se sabe cómo se entra, pero no cómo se sale.