Pablo Iglesias y el terrorismo

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En la primavera 2014, antes de irse a vivir a Galapagar en plan nomenklatura y ya subido al confort de la casta que gusta frecuentar los hoteles de lujo, Pablo Iglesias Turrión dio una charla en el Hotel Ritz de Madrid, un clásico cinco estrellas donde codearse con grandes millonarios. Allí afirmó que ETA «tiene explicaciones políticas» y que es necesario comprenderlas para «superar los problemas políticos y avanzar hacia soluciones democráticas». Era el tipo de legitimación ideológica esgrimida por el mundo abertzale y que conducía directamente al derecho de autodeterminación. Como eurodiputado (ya lo era) dijo que iba a llevar al Parlamento Europeo esas «explicaciones políticas», con lo cual anunciaba que se iba a erigir en el blanqueador ideológico del “relato” abertzale en Europa.    

Apenas un mes después Fernando Lázaro firmaba una valiosa información en el diario El Mundo donde relataba la relación de Pablo Iglesias con Herrira, la estructura terrorista de apoyo a los presos de ETA. Para Herrira, Pablo Iglesias no era precisamente un desconocido. En la documentación incautada por la Guardia Civil a dicha organización aparecía el nombre de Iglesias como uno de los contactos de «referencia» de la organización abertzale en Madrid. En esa fecha, los agentes de la lucha antiterrorista llevaron a cabo una investigación, junto con la la Audiencia Nacional, que culminó con la detención de la cúpula de Herrira además de  la suspensión cautelar de las actividades de la red de apoyo a los presos de ETA, el bloqueo de cuentas bancarias y las actuaciones contra su red de comunicaciones (casi 40 páginas web y más de un centenar de perfiles en Facebook y Twitter). Entre la documentación incautada figuraba una red de contactos con nombres de referencia de Herrira de fuera del País Vasco y de Navarra. En un documento denominado Balance y Valoración de la visita a Madrid se hacía referencia a un acto celebrado el 22 de diciembre de 2012 en Madrid, en el club Amigos de la Unesco. En el documento se desgranaba el programa elaborado por Herrira para preparar el encuentro de Madrid. En él se constataba una cena en la que estuvieron, entre otros, la compañera de Pablo Iglesias, Tania Sánchez, y se dejaba constancia de su número de teléfono móvil y de las formas de localizarla. También se citaba a «Pablo Iglesias, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid y conductor de La Tuerka» y se dejaba constancia también  de su móvil y su dirección de correo electrónico. 

Según el documento, la cena tenía objeto centrar las vías para extender su mensaje en favor de los presos de ETA entre ámbitos de influencia de Madrid. El amanuense de Herrira, contaba Lázaro, se hacía eco de la buena sintonía de los que asistieron a dicho en relación al apoyo a los presos de ETA. Indicó que había constatado voluntad de ayudar, cada uno desde su ámbito: el universitario, el sindicato de actores, el político, o desde movimientos vecinales…

Entre la documentación incautada por la Guardia Civil a Herrira también figuraba una sobre sus actos en apoyo a los presos terroristas, como el del pabellón Anaitasuna de Pamplona. Pablo Iglesias  intervino en ese acto enviando un vídeo en el que mostraba su apoyo a Herrira. La grabación fue introducida por Carlos Olalla, uno de los presentadores del acto, de la siguiente manera: «Mira, os he traído un mensaje del compañero Pablo Iglesias, presentador de La Tuerka. Adelante vídeo». Herrira, además, difundió por Twitter el mensaje grabado por Iglesias.

La cosa no era nueva. 

Todos pudimos ver el video de youtube con la charleta que dio Iglesias Turrión en una herriko tarberna en junio de 2013. En ella Iglesias daba por segura la independencia futura del País Vasco: “cuando finalmente os vayáis y decidáis como pueblo, os echaremos mucho de menos y lo que sí nos gustaría es que dejarais a Pradilla como cónsul o embajador de algo”. Pradilla era el periodista del diario filoetarra  Gara, organizador del evento. Iglesias Turrión aparecía en la imagen con una bandera republicana en su polo: “es la bandera de los españoles que defendemos el derecho de autodeterminación”. Unos meses después subiría al estrado del Hotel Ritz para hablar de “soluciones democráticas”. 

Pablo Iglesias dijo coincidir con el diagnóstico abertzale de que lo que ETA había tenido enfrente es un estado fascista: “Quien se dio cuenta de eso desde el principio fue la izquierda vasca y ETA. Por mucho procedimiento democrático que haya, hay determinados derechos que no se pueden ejercer en el marco de la legalidad española, por mucho procedimiento democrático que haya, por muchas cosas que diga la legalidad española”. Es decir, que ETA era algo así como una organización de liberación antifascista.

El lugar escogido para respaldar el relato filoetarra no fue esta vez (13 de junio de 2013) un pabellón, sino una Herriko taberna, es decir, uno de los instrumentos de financiación del entramado etarra. Que Iglesias acudiera a una de ellas a dar una charla filoamiga se interpretó como un apoyo explícito y una presión política al juicio que en ese momento se estaba realizando contra ellas en la Audiencia Nacional. En efecto, finalizada la instrucción del sumario, la Audiencia Nacional estaba culminando la instrucción para declararlas parte del entramado financiero de ETA, cosa que Iglesias no podía desconocer en absoluto: fue uno de los debates judiciales de los últimos  años, ampliamente cubierto por los medios. No solo eso: la Audiencia Nacional (Baltasar Garzón y el Sumario 35/02), instruía el sumario de las Herriko tabernas desde hacía once años, y ya entonces fueron identificadas como parte del entramado financiero etarra. El juicio oral comenzó el 17 de octubre de 2013. Desde el principio (una década antes) la Fiscalía sostuvo que las «herriko tabernas» estaban subordinadas a Herri Batasuna y que ésta, a su vez, estaba controlada por ETA; que eran empleadas para reclutar nuevos terroristas, guardar temporalmente armas y explosivos, y marcar posibles objetivos. El 12 de marzo de 2014 el «sumario 35/02» quedó listo para sentencia. En julio de 2014 la Audiencia Nacional dictó sentencia, aceptando la petición de la Fiscalía, al considerar acreditado que ETA se financió a través de las «herriko tabernas». ¿Era una casualidad que cuando estaba a punto de cerrarse la instrucción Iglesias apareciera dando su famosa charla?  Joseba Permach, Rufi Etxeberria, Juan Cruz Aldasoro, Joseba Álvarez y Karmelo Landa fueron condenados a tres años de prisión por un delito de integración en organización terrorista, y se decomisaron 111 «herriko tabernas». En 2015 el Tribunal Supremo ratificó la sentencia. Pablo Iglesias nunca rectificó su presencia en el local etarra, ni pidió perdón por sus palabras, sus compadreos, sus guiños, sus amistades peligrosas. 

Para Iglesias la Transición, la Constitución, la democracias española, todo, era una andamiaje del franquismo y ETA la organización que “se dio cuenta” de ello.

Debe recordarse que no eran, como ha comentado en alguna ocasión, pecados de juventud. Pablo Iglesias era en ese momento Eurodiputado.

En 2016, dos años después y ya como Diputado en Congreso, mostró una inmensa alegría por la excarcelación del terrorista Arnaldo Otegui, al que calificó como  «preso político» encarcelado «por sus ideas. El tweet de Iglesias Turrión decía: “La libertad de Otegi es una buena noticia para los demócratas. Nadie debería ir a la cárcel por sus ideas.” (En 2011, después de que la Audiencia Nacional condenara a 10 años de cárcel e inhabilitación al líder «abertzale» Otegui y a Diez Usabiaga por la reconstrucción de la estructura de Batasuna «siguiendo instrucciones de ETA», Iglesias escribió que condenar a 10 años a «dos de los artífices de la paz» era «un escándalo»).

Pero el líder de Podemos no solo le ha defendido, sino se ha inspirado en él. Iglesias utilizó repetidamente, tanto en los debates como por redes sociales, una frase calcada a la que Otegi había lanzado desde la cárcel con reiteración: «Sonreíd porque vamos a ganar».

Muchos recuerdan (memoria histórica también al margen) la comparecencia del padre de la Constitución por UCD, Gabriel Cisneros, recordando en 2006 el historial criminal de Arnaldo Otegi, desde su incorporación «precoz» a ETA político-militar encabezando el «comando Calimocho», responsables de múltiples secuestros. Cisneros mencionó cómo Otegi fue «absuelto por falta de pruebas» por la comisión del delito de secuestro del entonces diputado Javier Rupérez en el año 1979. A continuación, el padre de la Constitución rememoró el intento de secuestro y asesinato que sufrió en sus propias carnes en el otoño de 1979 y en el que participó, así lo dijo, Arnaldo Otegi. Por ambos delitos, el líder batasuno fue juzgado en la Audiencia Nacional pero quedó en libertad por falta de pruebas.

En una vibrante intervención, Cisneros recordó que Otegi había participado en numerosos «disparos en la pierna a empresarios o a ciudadanos vascos que se negaran a pagar el impuesto revolucionario». Al final, el batasuno cumplió sentencia firme y pasó por la prisión del Puerto de Santa María. En este caso, por el secuestro de un empresario.

El diputado del PP también declaró que cuando «desaparece ETA político-militar, Otegi es de los que se niega a la disolución». Es decir, uno de los que se empeñó en que la actividad criminal de ETA continuara. A continuación, el batasuno se incorporó a los «milis» y huyó a Francia. «Pasados los años, lo vi reaparecido como estadista y como portavoz de Batasuna», se lamentaba Cisneros.

Ello por no hablar de la especial amistad de Pablo Iglesias con Katu Arkonada, marxista, leninista, cachorro proetarra y asesor de dictaduras como la de Venezuela, que abrió las puertas de distintos gobiernos latinoamericanos presentándose como amigo de Pablo Iglesias. Katu comenzó su carrera en los “Grupos Y”, los cachorros etarras que se dedicaban al terrorismo callejero en el País Vasco. Más tarde acabó viviendo en Sudamérica donde asesoró a personajes como Nicolás Maduro. ‘Katu’, el amigo y compañero de andanzas latinoamericanas de Pablo Iglesias, nunca ha dudado en mostrar su clara proximidad a la banda terrorista ETA. Un ejemplo tuvo lugar en 1998 cuando la policía detuvo a varios de sus compañeros por participar en actos de violencia y sabotaje. ‘Katu’ viajó hasta la Audiencia Nacional de Madrid para apoyar a los detenidos y terminó también retenido dos días. Luego emprendió su andadura latinoamericana y se integró en Askapena, la organización internacionalista de ETA. En el año 2015, y tras varios problemas en Bolivia, donde se hizo pública su vinculación con los terroristas vascos, el amigo de Iglesias acabó en México como representante de una fundación financiada por Maduro.

Hay muchas referencias más. Últimamente Pablo Iglesias ha intentado blanquear su pasado black, ha condenado el terrorismo y ha  reconocido el sufrimiento de las víctimas. Pero ese oscuro objeto del deseo que imprime el comunismo (y que le unía ideológicamente a ETA) vuelve a salir a flote como una boya sumergida, como un subconsciente que no le dejara mentir ni desdecirse. 

Ese oscuro objeto que late en el subconsciente de Pablo Iglesias y que le une sentimentalmente a la izquierda abertzale ha vuelto a aparecer con motivo de la detención de los CDR. Pablo Iglesias ha regresado, como quien dice, a la Herriko taberna, al pabellón de Pamplona, a las cenas y a los contactos con Herrira. Al parecer la querencia es tan fuerte que su cabeza no puede reflexionar de otra manera: ha dudado de la Guardia Civil (la misma que protege su mansión de Galapagar) y ha apostillado: “veremos a ver si efectivamente estaban fabricando bombas o no”.

Como es sabido, entre el material incautado por la Guardia Civil a los CDR se encontraron muchos elementos que se usan en para fabricación de explosivos. En los registros se intervinieron materiales para confeccionar explosivos de Goma 2 y plástico, así como termita ya mezclada y TATP (peróxido de acetona), sustancias ambas utilizadas en la fabricación explosivos. Los detenidos contaban además con una nota sobre la fabricación de cloratita y los componentes requeridos para fabricarlo. También hallaron los elementos necesarios para crear amonal, amosal y anfo. Contaban también con el material que se necesita para fabricar nitrato amónico: disponían de dos garrafas, de 25 litros cada una, de ácido nítrico y amónico. Si esta mezcla se combina con polvo de aluminio se puede lograr amonal. Y si a esto se le añade sal común se obtiene amosal. Al parecer, para Pablo Iglesias tener los manuales para fabricar explosivos y tener los ingredientes para hacerlo, no significa nada. Menos mal que este señor ni está en la Guardia Civili ni al frente del juzgado que instruye la causa.

La verdad es que, en la cuestión del llamado “relato”, siempre se ha sentido más cómodo en el discurso de bildu que en el de cualquiera de los demás partidos de la Cámara. 

Cuando presentó la novela “Cal Viva” dijo algo significativo:  “Mi padre, como uno de los protagonistas de la novela, fue de extrema izquierda en su juventud, estuvo en la cárcel, fue maoísta, luego se introdujo en el marxismo-leninismo… pero no se hizo nunca del PSOE, ni se compró una casa en Aravaca”.

A lo mejor la cosa viene de lejos y por eso él se la ha comprado en Galapagar, con la garita de la Guardia Civiles en la puerta, la misma de la que no se fía. (¿Qué decía Iglesias de la Guardia Civil en sus tiempos de tabernario?)

Por cierto, el padre de Pablo Iglesias militó, según ha reiterado el propio vástago con denodado orgullo, en el FRAP.

(Nota: como recordará el lector, el FRAP fue una organización de triste memoria histórica -la que no se cuenta- que en 1975 asesinó, en atentados terroristas, a dos miembros de las Fuerzas de Seguridad e hirió gravemente a otro, además de realizar otras acciones violentas).