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HA ENFADADO A SU BASE ELECTORAL

Por qué Inés Arrimadas está cavando la tumba de Ciudadanos. Por Julio Ariza

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Es muy probable que lleve meses recibiendo llamadas de las grandes compañías financieras españolas, de los lobbies empresariales, de las influyentes fundaciones dependientes de unas y de otros. Mucha gente demasiado importante llevará mucho tiempo convenciendo a Inés para que dé el giro que ya ha dado a Cs, y se prepare para ser el recambio de los actuales socios de gobierno. Vana pretensión. El dinero, el statu quo, es siempre cobarde y adolece de esa ceguera congénita de quien tiene tanto que perder que se niega a verlo y prefiere imaginar “soluciones alternativas inteligentes” que nunca existen porque sencillamente son imposibles. El dinero no tiene olfato para la política. Chamberlain (el statu quo) se equivocó frente a Churchill (las convicciones) y el appeasement demostró ser un inmenso error que fortaleció a Hitler. El pragmatismo de los negocios ha dado el mismo resultado con China: ha hecho fuerte al dragón, ahora ya indomable. Lo mismo ocurrirá con el frente popular si no se construye una alternativa política y social sólida frente a él.

En el caso de Inés Arrimadas, su nueva estrategia de pactar con Pedro Sánchez para ir preparando un nuevo escenario a la espera de la hipotética ruptura del presidente con sus actuales socios, es un completo error -además de suicidio- para Ciudadanos. Es un completo error porque resulta del todo imposible pactar con Pedro Sánchez sin estar pactando al mismo tiempo con la ERC, Junts per Cat, PNV y Bildu. Cuando se apoya la prórroga del estado de alarma, se apoya un paquete completo de gobierno (parte del cual es oculto) en el que no se puede elegir. Por eso, inmediatamente después de haber logrado el apoyo de Cs, Sánchez anunció su pacto con Bildu para derogar la reforma laboral. De nada sirvió el appeasement de Cs, salvo para fortalecer ese pacto con los batasunos y, de paso, hacer el ridículo. Tampoco la jugarreta de Sánchez con Bildu ha servido para que Cs reconsidere su posición, lo cual es muy llamativo e indica que Arrimadas ha tomado la decisión de unir su partido al proyecto de Pedro Sánchez. Cuando Inés Arrimadas pacta con Sánchez está pactando con aquellos que hacen posible la existencia del propio Sánchez; es decir, los que piden la independencia del País Vasco y de Cataluña, los condenados por el procés y los que socavan las libertades en Cataluña, en el País Vasco y en el resto de España. 

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Todo lo cual, además de ser un inmenso error político, es un suicidio irremediable para la propia formación naranja. Cs tenía dos opciones: tener entidad propia, ideología y proyecto, que es lo que les llevó al éxito en Cataluña e inicialmente en España, o definirse en el panorama político como un partido bisagra en función de la oportunidad. Esta segunda opción es la que acaba de escoger Inés Arrimadas, de manera que cuando en el futuro alguien vote a ciudadanos no sabrá bien lo que vota (más allá del puro oportunismo). Ahora, en el Congreso de los Diputados la bisagra se inclina a la izquierda. Pero pactar en España con Pedro Sánchez, apostar por el sueño imposible de moderar a la bestia, y al mismo tiempo pactar con el PP y VOX en Madrid y Andalucía no solo supone renunciar a tener una mínima identidad política (más allá de configurarse como un partido oportunista) sino que es un contra factual.  

Cs no puede ser el partido que se preste siempre a la ciega estrategia del statu quo, la misma que tomó la imperdonable decisión de terminar con el gobierno del PP pensando que nunca llegaría el frente popular. Ahora, asustados, piden a Inés que centre a Pedro Sánchez, cuando es imposible centrar a quien ha decidido convertirse en el piloto de una nueva transición: Estado confederal, sociedad de izquierdas medio disuelta en el caldo de la globalización y el nuevo orden mundial. El proyecto político de Pedro Sánchez es el frente popular. No manda Pablo Iglesias. Manda Pedro Sánchez. El establishment, con su ceguera temerosa, no quiere verlo: sueña con un PSOE imposible que ha dejado de existir y cuyos líderes o están jubilados o están ganando un capital a cambio del silencio y ya no pintan nada. Sueñan con que los medios de comunicación afines al cambio de régimen (casi todos) al final entren en razón. Pero no. Unos y otros, los nuevos dirigentes del PSOE y los medios de izquierdas, han hecho de este cambio de régimen la razón de su existencia política y mediática: sin él, no son nada.  

Inés Arrimadas ha enfadado a su base electoral, que se siente profundamente traicionada: si algo no podían imaginar sus votantes es que Cs acabara soportando con su apoyo el derrumbamiento del régimen constitucional y el surgimiento de un nuevo régimen protagonizado por Bildu, ERC, Junts per Cat y Podemos. Hace tiempo que Inés solo habla con la gente importante y poderosa y ha dejado de escuchar el rumor de las calles. Su error político de bulto demuestra que no está a la altura, que adolece de la necesaria entidad política e ideológica y que es el producto de un espejismo electoral. Su decisión de convertir a Cs en el aliado del frente popular para tomar Madrid es un suicidio político sin retorno porque la lucha por el poder no perdona nunca la vida a los tontos útiles. 

Y sí: el statu quo, que ha llevado a Inés al precipicio, está utilizando a Cs en beneficio propio. Ganar tiempo, preparar un nuevo ambiente y que Pedro Sánchez sepa que cuenta con ellos en el futuro. 

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