'PELIGROSO CAMINO'

Redondo Terreros avisa a Sánchez: ‘La rebaja del delito de sedición supone una arbitrariedad’

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El exdirigente del PSE y portavoz de la plataforma «La España que reúne», Nicolás Redondo, advierte de que una rebaja en la pena por el delito de sedición, como han planteado el Gobierno, supone una «arbitrariedad» y un «despotismo» que desconsolida el Estado y quiebra el principio de que «todos somos iguales ante la Ley».

Por ello, pide que esta «ocurrencia» vuelva al «cubo del que no debió salir» porque supone un «peligroso camino» hacia el populismo y se asemeja a los comportamientos de líderes que no dan importancia a las reglas del juego.

El socialista expone, en declaraciones a Europa Press, que esta propuesta de reforma el Código Penal que ha realizado el Gobierno está adscrita «inevitablemente» a Oriol Junqueras, Raúl Romeva, Jordi Turull, Dolors Bassa, Josep Rull, Joaquim Forn, Carme Forcadell, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. Todos ellos condenados por el Tribunal Supremo por el delito de sedición, tras probar su participación en el proceso independentista en Cataluña.

Según Redondo, el cambio del tipo de sedición en el Código Penal que «ha ofrecido» el Gobierno a los separatistas catalanes, sitúa a España a las puertas de los países «iliberales», además de romper con el principio de generalidad que debe presidir todas las leyes y «muy especialmente las de naturaleza penal».

En su opinión, si la «ocurrencia» se consolidara en «oprobiosa realidad» se confirmaría la «desconsolidación del Estado» y la quiebra de un principio adherido a la inseparable condición de ciudadanos como lo es que «todos somos iguales ante la ley».

Nicolás Redondo manifiesta su preocupación como ciudadano por entender que se puede estar recorriendo un «peligroso camino» hacia el populismo y la desinstitucionalización del Estado. Considera que sorprende y entristece ver cómo el partido de la modernidad, que introdujo a España en Europa y que hizo un país del que sentirse orgulloso, abre ahora la puerta a «tejemanejes políticos y a prácticas que no están muy lejos del despotismo».

Unos comportamientos arbitrarios, añade, que estaban reducidos a naciones que están en manos de líderes que no dan importancia a las reglas del juego, ni las normas, ni las costumbres democráticas. Por ello, reclama que esta iniciativa vuelva al «cubo de las ocurrencias del que nunca debió salir».