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LA IZQUIERDA, SIN LIBERTAD

Rufián desvela la verdadera razón para mantener el estado de alarma. Por Julio Ariza

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“La alternativa es la extrema derecha”. Con estas palabras Gabriel Rufián ha venido a descubrir la verdadera y única razón por la que los miembros del frente popular mantienen el estado de alarma, recortan derechos civiles y políticos a los españoles y alteran el normal funcionamiento de las Instituciones de Estado. 

Según el personaje, o la izquierda abole la normalidad constitucional de la democracia española mediante el estado de alarma o llegará una derecha “envalentonada”. Es decir, ha venido a reconocer que no existe causa constitucional objetiva alguna para mantener la declaración de dicho estado de alarma; lo cual significa tanto como reconocer que no hay ninguna razón jurídica, sanitaria o constitucional –aparte de taparle la boca al adversario político- que justifique tener a la gente encerrada en sus casas, limitar los derechos de manifestación y reunión, cercenar las ruedas de prensa, mantener el parlamento a medio gas, conducir a la banca rota a multitud de pequeñas y medianas empresas o lanzar a los trabajadores al abismo del paro y la dependencia. 

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Rufián ha desvelado el miedo atroz del frente popular a la libertad. Sabe, y lo da a entender, que si se abrieran las compuertas de la libertad en España este gobierno saldría por la puerta de atrás con el rabo metido entre las piernas (será Rufián quien le cierre la puerta detrás Pablo Iglesias cuando por fin salgan del escenario). Si tienen miedo es que son cobardes, políticamente hablando, y que tienen mucho que esconder. Son demasiados muertos, demasiadas mentiras, demasiadas trampas, demasiados abusos de poder. Han cometido tantas fechorías que ya solo saben tirar el balón hacia delante, escapando del clamor popular acudiendo al recurso de declarar una y otra vez, ya sin sentido, como boxeadores sonados, el estado de alarma. Esta izquierda no sabe vivir en libertad. No sabe vivir constitucionalmente. 

Frente a la derecha, vienen a decir con Rufián, solo cabe la gloriosa represión de las libertades. 

Mientras, el vicepresidente fake por excelencia, el que gustaba frecuentar los locales de ETA, el precursor del pacto infame con Bildu, el del jarabe democrático, el revolucionario ma non troppo, el tipo que utilizó la política para cambiar la mecedora de Vallecas por su chaise long galapagareña, el hombre que colocaba a sus amigos en las empresas a razón de 160.000 euros al año, el profesor que censuraba a los que cobraban más de 1.000 euros al mes y ya junta con su pareja -ministra por la gracia de dios- unos 17.000 al mes, ese mismo individuo, ya solo habla de amenazas, golpe de estado y alerta antifascista. Tiene razón Cayetana. Pero además, Sr. Vicepresidente, tiene Ud. una cara que se la pisa. 

Porque todos esos privilegios, sin el estado de alarma, peligran, y lo saben.

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