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...LOS POLÍTICOS NO SON DEMOCRÁTICOS

Si los hijos no son de los padres… Por Julio Ariza

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Al parecer, en España los hijos no son de los padres, los olivos no son de los agricultores y la libertad de expresión no es del ciudadano. Aquí el único que conserva los suyo es Pablo Manuel, que sigue con la finca de Galapagar, la pareja de la Guardia Civil a la puerta y la tinaja frente a Cuelgamuros. Eso es el comunismo. Y eso es lo que pasa cuando el dinero público, como dijo Carmen Calvo, no es de nadie y la tierra, Zapatero dixit, solo pertenece al viento. El ex presidente estuvo entonces cumbre, sublime, parecía estar leyendo el insufrible Libro Rojo de Mao. Ni siquiera el Pablo Manuel más almibarado y cursi se le alcanza. Un gobierno de izquierda bolivariana se lo queda siempre todo. Cataluña es otra de las cosas que nos han expropiado a los españoles, y ahora es solo de Torra y sus secuaces, los comunes, los de la cup, la ERC, que son los únicos que al parecer tienen legitimidad para opinar, pedir o quejarse. Este país va de confiscación en confiscación y de expropiación en expropiación, y a unos se les permite de todo y a otros no se les tolera nada. Lo que le pasa a España es que nadie (casi nadie) está donde tiene que estar ni hace lo que tiene que hacer. Cuando esto ocurre, mal asunto. En los colegios se enseña sexualidad pero los niños han dejado de leer; en los confesionarios se castiga el pecado ecológico pero las vocaciones están por los suelos; en las empresas se contrata a policías corruptos para espiar a la competencia pero la competitividad brilla por su ausencia; la ministra de Justicia pasa a ser la Fiscal General del Estado pero la Justicia está más politizada que nunca; el presidente se sienta con un inhabilitado pero no pinta nada ya entre los suyos; una cajera de unos almacenes pasa a ser ministra de lo que sea pero no tiene actividad y es como si no lo fuera; y así todo. Hace unos días la mar se llevaba por delante las casas construidas sobre la arena y los ríos se desbordaban y arrasaban lo edificado en su viejo cauce, pero la culpa la tiene siempre el cambio climático, o sea, el viento, los demás, los otros, el enemigo evanescente, según la niña Greta, que se ha convertido en una lideresa, pero no los que construyeron en dominio público.

Una estado de expropiación de la razón es un estado de irresponsabilidad permanente y de infantilización de las personas. Empezamos cediendo en el debate cultural y nos acaban expropiando a los hijos. Luego, todo parece reducirse a los ultras de VOX, que son como el bálsamo de Fierabrás para la izquierda y sus daños: si uno se queja de que le adoctrinan al hijo de seis años es porque uno es un ultra: de lo contrario, no le molestaría que una señora de la coordinadora de gays y lesbianas, por ejemplo esa que recomienda la violación a los hombres, le instruyera al chaval sobre como iniciarse en el cambio de sexo, algo, que como todo el mundo sabe, obsesiona la vida de los niños. Si los hijos no son de los padres, los poderes de turno podrán hacer con ellos lo que les venga en gana. Pero ¿quien se han creído estos señores/as que son para decidir o influir sobre el destino sexual de los niños?

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Si los hijos no son de los padres, los políticos no son democráticos, sencillamente.