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TERCERA AUTORIDAD DEL ESTADO

Si una Constitución no se puede imponer, la Ley tampoco. Por Julio Ariza

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La presidenta del Congreso de los Diputados, que es la tercera autoridad del Estado, nada menos, dijo hace meses que una Constitución no se puede imponer. La Sra. Batet es profesora de Derecho Constitucional. Lo malo de tratar con PODEMOS es que se pasa del Derecho Constitucional a la Ciencia Política (que a tenor del patio, más debería llamarse chamanismo bolivariano que Ciencia) como si tal cosa. ¿No recuerda las nociones básicas de la pirámide kelseniana? ¿No recuerda que la Constitución es la Ley de leyes y que se sitúa en la cúspide de la pirámide legal que confiere estabilidad, orden y certeza a los sistemas jurídicos y a las sociedades? ¿No era la Constitución una norma jurídica, la más alta, la más importante del sistema legal y del Estado? 

Pero las preguntas no pueden parar ahí. ¿No se puede imponer, según la doctrina Batet, la tabla de derechos fundamentales? ¿No se pueden imponer las libertades, las garantías, las prestaciones? ¿No se puede imponer el Estado de bienestar, ni los valores superiores del ordenamiento jurídico, la libertad, la justicia, la igualdad, el pluralismo político? ¿No se puede imponer el sistema democrático, la existencia de los partidos o de los sindicatos? 

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Explíquenos por qué habría que cumplir una ley votada por los representantes del pueblo y no la ley de leyes, de la que aquella trae causa, y es votada por el mismísimo pueblo, no por sus delegados. Hacía mucho tiempo que no se proponía mayor usurpación democrática.

Si no se puede imponer la Ley superior, ¿se puede imponer la inferior? Si no se puede imponer la Constitución, ¿como imponer la Ley General Tributaria, el Código Penal, la Ley de Enjuiciamiento Criminal, etc? Si no se puede imponer la Constitución, ¿donde queda el sentido de la existencia misma del Tribunal Constitucional? Si no se puede imponer la Constitución, ¿como imponer los requisitos para su reforma o los mecanismos para su defensa? Si no se puede imponer la Constitución no se puede imponer que Pedro Sánchez sea presidente de la nada.  

La tercera autoridad del Estado ha inventado un nuevo concepto de Derecho Constitucional, que quizás quede para los anales de la doctrina: la objeción constitucional. Es decir. Que la cumpla el que quiera, siempre y cuando el incumplidor sea socio de gobierno del PSOE o miembro del Frente Popular. 

Batet es persona leída, pero estas compañías ‘galapagareñas’ están echando a perder todas sus lecturas.

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