Turbio expediente al jefe de la cárcel de Lledoners

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Brillante idea de Pedro Sánchez la de trasladar a los presos preventivos del procés a la cárcel de Lledoners. El gesto, realizado en un momento en que el presidente en funciones necesitaba el apoyo parlamentario de la ERC y del PDCAT en el Congreso, y que fue un interpretado como anticipo de un cambio de rumbo, un aperitivo del indulto final, no ha servido para nada. Nunca sirve ceder ante los separatistas. El separatismo es revolucionario y a las revoluciones o se las derrota o te derrotan. 

Ya en le mes de junio el Departamento de Justicia de la Generalidad sustituyó a la directora de la cárcel de Lledoners. Y no es el primer escándalo sobre el trato de favor a los presos del procés. Hay que recordar en ese sentido las denuncias de un trato de favor hacia el exvicepresidente Oriol Junqueras y el resto de encarcelados. En octubre de 2018 salió a la luz el informe de un funcionario sobre esos privilegios. Y el pasado enero, el exconsejero de Territorio, Josep Rull, salió de la cárcel para visitar a su hijo hospitalizado tras sufrir una caída. Todo eso provocó la salida de la directora.

Ahora, la Generalitat ha abierto un expediente disciplinario al jefe de servicios de la cárcel, responsable de su seguridad y su funcionamiento, un funcionario con 28 años de servicios y una intachable hoja de servicios. Teóricamente, por desobedecer la orden de una superior. Al parecer, la realidad es otra: el funcionario y el sindicato ACAP han denunciado que quieren echarle de Lledoners debido a sus intentos por «acabar con el trato de favor» que están recibiendo los presos del procés.  

El funcionario es el mismo que en 2018 denunció que se les permitiera celebrar en la prisión el cumpleaños de Jordi Sánchez, pasteles incluidos. Desde entonces, según dice en un escrito presentado por él propio funcionario, se le vigila y controla «hasta el absurdo» y dos miembros del equipo directivo -la subdirectora de tratamiento y el gerente- han iniciado una estrategia de acoso y derribo en busca de cualquier excusa para expedientarle. ¿No es esto acoso o mobbing laboral?

La directora de la cárcel, que hace unos días autorizó a Risto Mejide a realizar una entrevista en un locutorio a Raul Romeva, saltándose la cola y los protocolos de seguridad, señala que el funcionario al parecer hizo caso omiso cuando le ordenó que adoptara medidas especiales de seguridad con un preso que iba a compartir taller con Jordi Cuixart, y más concretamente, que le pusiera un funcionario a su lado sin separarse de él, o sea, un guardaespaldas, cosa que no se hace en ningún otro caso. 

Es una purga en toda regla. Que nadie interfiera en el trato de favor a los presos del procés. 

Así actúa la Generalidad. Ya sabe el Gobierno que otro servicio incluir cuando aplique, si aplica, el famoso 155.