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SEGÚN UN INFORME DE LA POLICÍA

Villarejo grabó al juez Urquía para un traficante de armas y vendió la cinta como si fuera obra del CNI

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El comisario jubilado y en prisión provisional José Manuel Villarejo grabó en 2006 y en connivencia con el traficante de armas Monzer Al Kassar un vídeo sexual del entonces juez en Marbella Francisco Javier de Urquía para presionarle en una causa que tenía abierta. Una década después, ofreció la cinta a cambio de precio al empresario Juan Muñoz y su hermano para que pudieran usarla contra él, afirmando que la grabación era obra del CNI.

Así lo recoge un informe de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía al que ha tenido acceso Europa Press y que se acaba de incorporar al sumario de actuaciones de la macrocausa Tándem en la Audiencia Nacional: Forma parte de la pieza ‘Pintor’, que investiga el encargo de Muñoz -marido de la periodista Ana Rosa Quintana– a Villarejo para conseguir que Urquía, ejerciendo ya como abogado, convenciese a su cliente de que firmase determinado acuerdo.

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Según los audios que obran en la causa, Juan Muñoz pidió a Villarejo en febrero de 2017 consejo sobre «cómo debilitar» al abogado. El comisario le ofreció la posibilidad de utilizar un vídeo en el que «el CNI le grabó farlopeando» durante su etapa como juez en Marbella y que podía «localizar». «No le interesa a él salir en algún medio o en Youtube con unas periquitas y pegándose un tirito ¿eh?», dijo a sus ‘clientes’.

Sin embargo, el informe policial apunta que el propio Villarejo habría estado detrás de aquella grabación junto al condenado a 30 años por tráfico de armas Monzer Al Kassar y un varón con acento sudamericano que según los investigadores podría ser su socio, el condenado por los mismos hechos Felipe Moreno Godoy, que querían apartar a Urquía de una causa que llevaba.

El hijo del comisario, el también investigado José Villarejo Gil, habría sido quien se encargó de las cámaras que permitieron captar al entonces instructor con dos prostitutas y consumiendo cocaína en una ‘fiesta privada’ en casa de otro implicado, un chileno de nombre Ignacio Purcell, alias ‘Pequeñito’ y con antecedentes.

La clave, conforme explica el propio Villarejo en los audios, era la coartada: Que Purcell «estuvo de acuerdo» con el CNI (al que se refieren con su denominación antigua, CESID) «en que iba una gente» a la vivienda e «hizo una copia». «Lo que es muy importante es que en un momento determinado, la versión que haya es que el CESID hizo esas grabaciones para presionar (al juez). Es creíble decir ‘el CESID utiliza sus métodos para tener presionado'», asegura el comisario.

Según el plan, Villarejo se encargaría de filtrar esa tesis a la prensa, como constata otro de los audios transcritos por la policía, y de que el juez se diese por enterado. De hecho, el informe recoge la llamada de un periodista a principios de junio de 2006 que pide a Villarejo algún «chascarrillo» o «maldad» para una columna en el contexto de la Operación Malaya.

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El comisario le comenta entre risas que «los cecilios» (en referencia al CNI) «la han cagado» porque pensaban seguir a un magistrado y han acabado siguiendo a otro, «al mismo que tuvo que tomar la decisión sobre la querella aquella que le habían metido al tío del actual presidente de Siria», es decir, el juez Urquía.

‘La copia, escondida’

Días más tarde, Villarejo graba la conversación que mantiene sobre la cinta con un individuo al que la Policía sitúa como Monzer Al Kassar y otro con acento sudamericano que podría ser su socio, el chileno Luis Felipe Moreno Godoy. El comisario plantea la necesidad de canalizar la información «para hacerle llegar al juez la existencia de dicho vídeo, a través de un periodista que lo podría llamar para preocuparlo pero sin publicar nada en principio» ya que «en España el tema judicial es muy delicado».

«Tú no puedes investigar a un juez sin que previamente te den el ‘ok’, no puedes explicarlo, ¿Entiendes?», plantea a Al Kassar, para después recordarle que estuvo «investigando a (Baltasar) Garzón» y afirmar que fue tras «una reunión de alto nivel en el Ministerio del Interior». «Yo lo que sí puedo es en un momento determinado, canalizar una serie de informaciones. Tengo capacidad para provocar que se abra una investigación, eso sí», añade.

Asimismo, saca a relucir al entonces jefe de la UDEF, su «tronco» José Luis Olivera, de quien dice a sus interlocutores que es «muy amigo desde hace muchos años», que es una persona seria, que «ya conoce la historia» y que al igual que «todos», ha «ayudado». Añade que, en todo caso, cuando ha hablado con él para contarle alguna información, nunca ha revelado que la fuente fuese Al Kassar. «Se ve que a ti te aprecia», dice Villarejo al traficante de armas.

«Nos duele la cabeza’

Después, reproducen el vídeo y convienen cómo lo deben editar. Villarejo, por ejemplo, da por sentado que habrá que eliminar la parte del inicio, donde se escucha la voz de su hijo haciendo la prueba de grabación. Tienen varias horas de cinta y el comisario apuesta por reducirlo a unos minutos explícitos, mientras incide en la necesidad de discreción: «Esa copia, cuidado que insisto, tenla súper escondida. Hay un problema o lo que sea, y nos duele la cabeza a todos».

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Según las fuentes jurídicas consultadas por Europa Press, Villarejo será citado para declarar sobre estos nuevos hallazgos en la Audiencia Nacional. Juan Muñoz fue detenido el 31 de julio de 2018 y se encuentra en libertad con medidas cautelares.

Por su parte, Urquía, que fue expulsado de la carrera judicial en 2012 tras ser condenado en firme por prevaricación y cohecho, consta en esta pieza como perjudicado, si bien en su declaración ante el juez y la Fiscalía Anticorrupción dijo que nunca fue consciente de que el ‘clan’ le estuviese extorsionando.