YA NO CUELA

Vive como quieras

|

Uno podría escribir que el cerco se cierra en torno al ministro Ábalos y, en un sentido, sería cierto. Todo lo que vamos sabiendo no solo indica que mintió, sino que se ha comportado con esa arrogancia de quien cree -o sabe- que las normas están para los otros.

También podría escribir que Pablo Iglesias ha demostrado el repugnante cinismo, el “qué, quién” central a la política, a que nos tiene más que acostumbrados la izquierda, con su negativa a investigar la prostitución de niñas bajo custodia de las autoridades en las Baleares socialistas, mientras hace electoralismo barato con su ‘Ley Rhodes’.

Uno podría. Pero sabe que da igual, que nada de esto va a afectar a la continuidad del Gobierno Sánchez, que podría hacerla de todos los colores sin que nada pusiera en peligro su permanencia a la Moncloa. En cambio, si hiciera algo honorable, bueno, justo y necesario que enfureciese a sus socios separatistas, sería su fin.

Triste, ¿no?