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DESORDEN, PRECIPITACIÓN Y CAOS

Yo acuso: políticos irresponsables y ególatras nos llevan al desastre. Por Julio Ariza

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Han retrasado la adopción de medidas eficaces a la espera de que pasara la macromanifestación del 8-M.

Han animado a las personas de buena voluntad a que acudieran despreocupadas y alegres mientras ellas, las ‘superministras superfeministas’ acudían con guantes de látex para no contagiarse, o se marchaban de tapadillo, como Irene Montero, al rato de empezar la concentración, camino de Galapagar (las de la casta estaban en secreto).

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Han ocultado información a todos los españoles con las llamadas a una inacción suicida (aquí no pasa nada) y con el cuento de no ponerse nerviosos por algo que -decían- era una simple gripe.

Han vuelto a utilizar todos los medios a su servicio para manipular a su conveniencia política el animo de la gente, con desprecio total de los riesgos que pudieran correr.

Se han ocupado solo de la intriga política, de la deslealtad a su país, del trapicheo con los proetarras, los separatistas, los chavistas, mientras abandonaban su trabajo y faltaban a su deber. Ser ministro no consiste en jugar a ser ministro, sino en serlo.

Se han dedicado a hacer fiestas en los ministerios. Se han ocupado de adoctrinar a los niños en las escuelas, de promover la basura ideológica de las políticas de género, de redactar leyes jurídicamente analfabetas y estúpidas. Se han dedicado a jugar a la politiquilla de quinta división y han abandonado la cosa publica, la gestión del servicio publico y la defensa de la salud de los españoles.

Se han dedicado a jugar a la política y han abandonado la verdadera política, que es la política de Estado, lo cual es tanto como que decir que han abandonado a la gente.

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Los principales responsables de todo esto son sin duda los dos engreídos que forman el binomio negro: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Ahora solo se les ocurre el desorden, la precipitación, el caos. Todas las medidas están llegando tarde. No parece haber un plan. Los españoles huyen hacia ninguna parte, huyen de un virus, pero sobretodo huyen del desgobierno.

Hemos visto comportamientos de un egoísmo personal y político que es inasumible en política y que deberían conllevar la dimisión automática.
Primero vino una plaga, la de los gobernantes ineptos, ignorantes e irresponsables.

Lo que le faltaba a España era una epidemia.

A ellos parece no importarles demasiado.

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Tiremos de refranero: ¿Ande yo caliente, ríase la gente? ¿El muerto al hoyo y el vivo al bollo?

Hay que echarles; sí. Pero a todos los irresponsables y de todos lados.