Fabián Picardo y la guerra de Ucrania, por D. Enrique Domínguez Martínez – Campos

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CARTA ABIERTA SOBRE GIBRALTAR (XLVI)

Queridos amigos: Ahora resulta que la acumulación de basuras en Gibraltar, noticia publicada ya en medios del Campo de Gibraltar y de Andalucía, se debe a lo malos que somos los españoles cuando el gobierno gibraltareño le paga a la empresa que las retira (que depende de la Mancomunidad de Municipios) 1,2 millones de libras al año. 

Es decir, que los problemas burocráticos y administrativos que se originan en Gibraltar después del Brexit son culpa de los españoles, al no llevarse las basuras que la población que vive en la colonia militar produce. Pero que no se preocupen. El gobierno de España ya está tratando de quitarles la basura de encima a través del ministerio de la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, uno de los múltiples que componen el Gobierno.

Así según un artículo de Europa Sur del 20 de febrero, los gobiernos de España y de Gibraltar (tratándose de tú a tú) ya están trabajando para solucionar las trabas burocráticas que se producen en la Verja. Es más, se supone que en la semana próxima ya pueden entrar camiones para llevarse la porquería acumulada en la cara Este del Peñón.

El 22 de febrero, martes, en el Consejo de Ministros, el de la Presidencia, señor Bolaños, presentó un informe según el cual, el Plan Integral del Campo de Gibraltar, que fue aprobado por este gobierno socialcomunista en noviembre de 2018 con una dotación prevista de mil millones de euros, se ha cumplido ya en un 75%. Al parecer se ha realizado una inversión –según el ministro– de 191 millones y quedan por invertir otros 841 millones en infraestructuras. ¿Es el 75% de la inversión prevista? Me lo aclaren por favor.

Porque dice el ministro que las plantillas de la Guardia Civil y Policía Nacional han aumentado en un 6%; que en la zona franca de la bahía de Algeciras, en Los Barrios, se han renovado 200 Km2 para instalación de empresas con un régimen fiscal especial; o que la criminalidad en la zona ha disminuido un 11%. Pero quedan por hacer la renovación de las infraestructuras en ferrocarril, carreteras y puerto de Algeciras. O sea, los 841 millones restantes.

Por eso el alcalde de Algeciras y senador por la provincia de Cádiz, señor Landaluce, dijo ese mismo día que discrepa del balance del ministro y que le invita a visitar la zona para que compruebe que, desgraciadamente, los informes son falsos. «Para que pueda comprobar por sí mismo la realidad que vivimos en esta tierra que se aleja sustancialmente de la que pretende plasmarse en esos falsos informes que se han presentado en el Consejo de Ministros… Sinceramente, no se puede percibir en nuestra tierra un cambio real en la calidad de vida de nuestros vecinos».

Añadió Landaluce que los trenes siguen siendo los más antiguos de España. “El paro continúa creciendo y las familias que se encuentran en riesgo de exclusión social se han incrementado. Solo hemos avanzado algo en materia de seguridad…». Ante esta dicotomía, ¿a quién creer? Desde luego está claro que 191 millones no son el 75% de 1000 millones. ¿Cuál ha sido la inversión real desde hace casi cuatro años? ¿Es así como se va a lograr el mito de la “prosperidad compartida”? ¡Vamos ministro! Vaya por allí y que no le engañen. Ni usted a los españoles.

Según el periodista gibraltareño, Robert Vasquez, es tal el desastre de las finanzas públicas en Gibraltar, que cualquier partido político que revele en toda su extensión las medidas que serán necesarias para poner las cosas en orden, no será elegido para gobernar en ninguna elección. «Todos restarán importancia a las acciones a tomar, refiriéndose a las menos perjudiciales, pero harán lo que sea necesario una vez elegidos».

Dice que el desastre de la economía gibraltareña lo acepta el gobierno de Gibraltar del partido sociallaborista y liberales, la oposición socialdemócrata y el de Together Gibraltar. En este año, el déficit de las cuentas públicas será de unos 91 millones de libras. Gibraltar pidió un préstamo de 1.900 millones y los pagos de los intereses son enormes. Además de tener que devolver en diciembre de 2023 un crédito de 500 millones proporcionado por GB. Y se pregunta el periodista, ¿dónde está el dinero para devolver estas cantidades?

Todo esto es lo que cuentan los 30.000 habitantes que viven en la colonia militar. O lo que es necesario para mantener su elevada renta. Pero que tampoco se preocupe el señor Vasquez. Si hay que subirle los impuestos, se les suben. O si hay que reducir el gasto público, se reduce. Lo que no se reducirá es la renta per cápita de los gibraltareños. Y mucho menos, que la colonia militar tenga que echar el cierre. Es lo que se mantendrá por encima de todo. Y los 30.000 ratoncillos que viven en ella que se las apañen como puedan, con cualquier gobierno en su ayuntamiento.

El día 23, el senador Landaluce preguntó en el Senado por los incidentes ocurridos en aguas españolas de Gibraltar. Fue sobre los hostigamientos a buques españoles el 2 de febrero y cuando un buque británico, el día 4, hizo ejercicios de tiro lejos del Peñón. Preguntó:

1.- ¿Tiene constancia el gobierno español de lo ocurrido?

2.- ¿Puede informarnos qué fue lo ocurrido?

3.- ¿Se ha presentado por parte del gobierno español algún tipo de reclamación al gobierno del Reino Unido al respecto de este asunto?

La respuesta de Exteriores a estas preguntas y otras similares, siempre se resumen en que España ha venido formulando protestas al Reino Unido cuando ha habido incidentes con buques de Estado británicos en aguas jurisdiccionales españolas cuando estos realizan sus cometidos habituales en aguas españolas adyacentes al Peñón. Nada más. Y así siempre. Lo que no se sabe son las respuestas del Ministerio de Exteriores británico. Ni lo que harán los ingleses con lo papelitos de las protestas españolas. ¿Alguien se lo puede imaginar?

En una carta anterior me preguntaba si en España ya no hay astilleros. La pregunta era consecuencia de mi sorpresa porque Balearia y Transmediterránea reparan sus barcos en Gibraltar. El 23 de este mes estaban allí dos de Transmediterránea: el Juan J. Sister y el de carga, Superfast Levante. Ya dije que las reparaciones en el Peñón son más baratas que en los astilleros españoles, además de que empresas españolas colaboran con el astillero gibraltareño.

En 2020, el alcalde de Chiclana, José María Román, visitó esas instalaciones para conocer de primera mano los trabajos que allí se realizan. Entonces dijo que «aunque en la provincia de Cádiz contamos con los astilleros de la capital, de Puerto Real y de Rota, sabemos que Gibraltar también ofrece la posibilidad de que nuestras empresas del sector auxiliar naval puedan crecer y hacer negocios». Incluidas las de Chiclana, claro.

En resumen, que el negocio principal está en Gibraltar, mientras que algunas empresas auxiliares del sector naval español ayudan a que los precios en Gibraltar sean inferiores a los de los astilleros españoles. De modo que ¿quién obtiene el mayor beneficio? ¿Seguimos creyendo en el mito de la “prosperidad compartida”?

El día 24, jueves, con el comienzo de la bestial invasión de Ucrania por las fuerzas armadas rusas del autócrata Putin por el Norte, el Este y el Sur del país, el alcalde de Gibraltar, Picardo, hizo unas declaraciones que debieron poner la carne de gallina a los rusos. «Gibraltar, junto con el primer ministro del Reino Unido y líderes de otras naciones en todo el mundo, condena este hecho en los términos más enérgicos». Y continuó: «El gobierno de su Majestad en Gibraltar, dentro de los límites de sus posibilidades, se une y apoya al gobierno de su Majestad en Londres para tomar las acciones necesarias con objeto de convencer a Rusia que deponga su actitud…», etc., etc.

Lo único que hizo Picardo fue seguir la pauta marcada por la potencia colonizadora. ¿Qué iba a hacer si no? Y puso las fuerzas de policía, aduanas, de los guardacostas y todas las que dependen directamente de su ayuntamiento en estado de alerta como medida de precaución para mantener «nuestra seguridad territorial». A ver Picardo, que la seguridad de Gibraltar está en manos de GB, ¿no lo sabías?

Lo sepa o no, que tiemble Rusia. Esta actitud de quienes no son sino habitantes dentro de una colonia militar, es pura fanfarronería. Toda la responsabilidad de la seguridad de esa colonia militar reside en GB. ¿Te enteras Picardo?

Y la potencia colonizadora (¡qué mal suena esto en pleno siglo XXI!) es la que, por supuesto manda. Ese mismo día llegaron al aeródromo de Gibraltar dos aviones con medios de inteligencia de la RAF ¿Para qué? Lo veremos en pocas horas. Pero es la demostración de que es GB la que hace y deshace a pesar de las lapidarias declaraciones del alcalde Fabián Picardo. Es GB la que se ocupa de la defensa de esta última colonia en Europa. Y ahora lo hace, quizás, llevando al Peñón dos aviones para, si es necesario, garantizar el libre tránsito por el Estrecho durante el tiempo que dure la invasión de Ucrania. Ni Picardo, ni colaboracionistas españoles de todas clases, ni trabajadores transfronterizos, ni otras especies, son lo importante. Los intereses de GB están por encima de todo eso.

Lo importante es la colonia militar británica situada en un punto geoestratégico de vital importancia para los intereses de GB. ¿Y para España? Desde hace 40 años parece que no, habida cuenta de que los gobiernos que se han ido sucediendo han ido dando bandazos en función de los intereses de partido, no de Estado.

Ahora parece que con lo de la “prosperidad compartida” tenemos de sobra. Y vengan otros detrás y hablen de lo de la “soberanía compartida” o cosoberanía.

Todo menos utilizar los medios que las leyes internacionales nos permiten para exigir de la artrítica GB que descolonice lo que nos pertenece y consigamos nuestra integridad territorial.

Un abrazo a todos.

Enrique Dominguez Martinez-Campos.   Coronel de Infantería/