Ya no cuela

Francia, el futuro. Por Carlos Esteban

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Francia es nuestro futuro, una razón para estar más atento a sus elecciones, a su vida política, que incluso a las más llamativas presidenciales estadounidenses. La política alemana no contagia a nadie, la británica ni siquiera se entiende y la italiana es un lío de famiglia.

Pero Francia marca tendencia, y la política europea desde hace siglos sigue las modas de París. ¿Y qué va a llevarse este lustro? Veamos.

Lo que NO se lleva, de ninguna manera, es el aburrido bipartismo turnista de posguerra. Al desván con él. Ese PSOE en todas sus siglas a lo largo del Continente, ese PP reduplicado con sus pintorescos matices locales, son el mundo de ayer. En la primera vuelta de las presidenciales quedaron tan jibarizados que a ver cómo pagan el dispendio. Ni uno de cada diez franceses entre los acérrimos enemigos que jugaban a representar todo lo pensable en Francia.

Pero su fracaso procede de su éxito. De hecho, este ha sido tal que lo han copado todo y de su acuerdo tácito, sus guiños y codazos, ha hecho concluir en los electores que no tiene mucho sentido su teatrillo y que sean dos.

Y esto nos lleva a lo primero que se lleva este lustro: la ‘marca blanca’ del progresismo, el ‘prêt-à-porter’ de los ofendiditos. Allí se llama Macron, que lo tiene todo: imagen como salida de un laboratorio de marketing político, un partido creado deprisa y corriendo con un nombre sin compromiso ideológico, globalismo a raudales y una actitud implacable con la ‘racaille’ que no se pliegue.

Lo segundo es el enemigo, todos los demás, los segundones del nuevo bipartidismo, los malos de la película. Estos son los soberanistas, más comúnmente conocidos como populistas, extrema derecha, negacionistas de esto o aquello, y un montón más de feos neologismos acabados en -fobos. Este enemigo es necesario, como es necesario pararle los pies a cada momento. Es bueno que ganen terreno en el mismo sentido en que conviene que se agraven las crisis: para unificar el poder en manos de los que ya mandan.