Georgia Meloni: El combate hoy está entre la opción globalista y la identitaria y conservadora

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«La decisión más extraordinaria que se puede hacer para nuestra vida, y también para la sociedad, es tener hijos».

(Tempi)- «¿Un partido conservador? En Italia sería mayoritario. Porque hoy en día ser conservador significa defender lo que amas y lo que eres de los ataques de un poder que quiere que seamos todos iguales y manipulables». Charla con la líder de Hermanos de Italia.

Hablamos con Giorgia Meloni, presidenta de Hermanos de Italia, de su libro Io sono Giorgia, el caso editorial del año pasado a pesar de que a muchos les cuesta admitirlo. Ciento cincuenta mil copias impresas y una decena de ediciones para la autobiografía de un político es una cifra enorme. Tal vez ni siquiera ella pensaba llegar a tanto. Charlando con ella en su despacho de Roma, unos días antes de la Navidad, rodeados de tableros de ajedrez, fotos de familia y belenes, admite: «No, no me lo esperaba».

Para dar una idea de la hazaña editorial: en los últimos tiempos, el movimiento cinco estrenas (no es una errata) ha sacado a las librerías Un amore chiamato politica, de Luigi di Maio (ni siquiera tres mil copias); La vita insegna, de Lucia Azzolina (poco más de un centenar); Non mollare mai, de Danilo Toninelli (sin datos); Senza riserve, de Vincenzo Spadafora (alrededor de trescientas copias); Il portavoce, de Rocco Casalino (alrededor de veinte mil). Ni siquiera Enrico Letta, con su Anima e cacciavite, cuyas copias -se dice- han sido adquiridas en parte por el Pd y después revendidas en los eventos del partido, se ha acercado a las cifras de Meloni (unas cinco mil copias).

«Quería intentar relatar cómo soy a quien no me conoce», explica a Tempi, «e intentar refutar la imagen de mí que se da en la televisión y las redes sociales. Siempre con este rostro de concentración y listo para oscurecerse siempre que oigo algo que no va bien. Pero yo no soy solo así. En el fondo, no tengo nada que esconder, ni siquiera mis defectos, dudas y dificultades, y estoy orgullosa de mis raíces y de la comunidad política a la que pertenezco. Por eso he escrito este libro».

Por consiguiente, ¿quién es Giorgia Meloni? ¿Quién es la mujer que con Ignazio La Russa y Guido Crosetto fundó Hermanos de Italia el 21 de diciembre de 2012 y que lo ha llevado del 1,96% (elecciones políticas de 2013) hasta el 20%, según los últimos sondeos del 2021? «Soy una militante que lleva en la política treinta años, de los cuales más de veinte con cargos electivos. Sin embargo, incluso después de todo este tiempo, considero mi papel como algo transitorio, que puede estar o no. Porque la verdad es que en política solo puedes ser libre si estás dispuesto a pasar a un segundo plano en cualquier momento. Nosotros, de Hermanos de Italia, sabemos que, en un determinado momento, la responsabilidad que hemos asumido puede terminar. Por lo tanto, no estamos dispuestos a hacer cualquier cosa para quedarnos. Estamos dispuestos mientras se den las condiciones para llevar a cabo lo que nos importa».

Las frases de Scruton y Tolkien

¿Qué le importa a la líder de Hermanos de Italia? Desde hace algún tiempo ha empezado a insistir en una palabra: «conservador». Desde septiembre de 2020 es la presidente de los Conservadores y reformistas europeos (CRE) y, como ha escrito Repubblica, que ciertamente no es un periódico que simpatice con la derecha, se trata de «un nombramiento prestigioso que hace de ella la única mujer líder tanto de un partido político europeo como de uno italiano, es decir, Hermanos de Italia. Además, es la primera italiana en guiar un partido europeo».

La palabra «conservador» ha vuelto a aparecer, a principios de diciembre, en la fiesta del partido, Atreju, que este año rezaba así: «Il Natale dei conservatori» («La Navidad de los conservadores»). ¿Qué significa para Meloni esta palabra? En el libro se apoya en la autoridad del filósofo inglés Roger Scruton: «La verdadera razón por las que las personas son conservadoras es que están apegadas a las cosas que aman y quieren preservarlas de los abusos y la decadencia». ¿Qué significa? ¿Y qué espacio hay en Italia para un partido conservador? «Hay espacio», asegura. «Pero digo algo más. Creo que un partido que consiga hablar a todos los potenciales conservadores italianos sea un partido mayoritario. Creo que la mayoría de los italianos comparte el perímetro de valores de referencia que Hermanos de Italia lleva adelante».

Vale. Intentemos ahora definir un poco mejor este perímetro. «Además de las palabras de Scruton», sigue Meloni, «hay una frase del Señor de los Anillos de Tolkien que me parece que expresa la esencia. Son palabras que pronuncia Faramir: ‘La guerra es indispensable para defender nuestra vida de un destructor que devoraría todo; pero yo no amo la brillante espada por su afilada hoja, ni la flecha por su rapidez, ni al guerrero por su gloria adquirida. Amo solo lo que defiendo: la ciudad de los hombres de Númenor; y deseo que se la ame por todo lo que custodia en recuerdos, antigüedades, belleza y herencia de sabiduría’». Por consiguiente, sigue, «ser conservador significa defender lo que amas, defender lo que eres. Si no viviéramos en esta época, esto debería ser considerado una banalidad. En cambio, esta defensa se ha convertido, hoy en día, en una prioridad, una revolución». ¿Por qué? «Porque esta es una época en la que todo lo que nos define está siendo atacado. El verdadero combate, hoy, está entre la opción globalista y la identitaria y conservadora. El globalismo, al que la izquierda se ha prestado como ejército, es un intento de homologarlo todo: los pueblos, las tradiciones, las raíces, en el interés de los grandes grupos de presión. El objetivo de la homologación es la construcción -tal vez en un laboratorio- de un único prototipo humano, un único gran consumidor, un único producto vendible en el mercado».

Los venezolanos y los cubanos

Intentemos llevar el asunto a la realidad concreta. ¿Qué significa? «Mire, el problema es mucho más concreto de lo que se considera y atañe a la vida de cada uno de nosotros de manera directa. Piense en el vino, o en la carne roja, a toda la propaganda -a menudo llevada a cabo por la Unión Europea- que intenta convencernos de todos los modos posibles de que son perjudiciales para la salud. Sí, pero mientras tanto se financian las multinacionales de carne sintética. ¿Entiende de qué va? O piense en la inmigración ilegal de masa. No se deje engañar por los discursos sobre la solidaridad y por una concepción irreal del fenómeno migratorio, como es la típica de la izquierda. Debajo no hay ningún sentimiento de participación humana, sino un siniestro cálculo de interés: los inmigrantes son considerados solo como fuerza de trabajo, como si estuviésemos todavía en el siglo XIX». ¿En qué sentido? «El problema es que no se desea una inmigración compatible. Se quieren introducir masas de desesperados en el sistema económico para replantear a la baja los derechos de los trabajadores. Es la razón por la que la inmigración ilegal de masa es financiada por los grandes especuladores, a saber: Soros y compañía».

Oiga, Meloni, ahora le dirán que es la típica xenófoba. «No, espere, basta, ya no puedo con estas acusaciones. Es la actitud de quien no tiene argumentos y, por consiguiente, me insulta. Pero lo único que hago es denunciar lo que veo, a diferencia de la izquierda, maestra de hipocresía precisamente en el tema de la inmigración. ¿Xenófoba yo? ¿Dónde estaban cuando nosotros, Hermanos de Italia, nos movilizamos por los pobres venezolanos que morían -y siguen muriendo- de hambre porque están oprimidos por un régimen déspota? Muchos de ellos son de origen italiano, católicos y, sin embargo… No recuerdo que los intelectuales y exponentes de la izquierda hicieran llamamientos a su favor. ¿Acaso son personas de serie B? ¿Y dónde estaban los compañeros cuando en Europa votamos la resolución sobre Cuba en la que se condenaban la represión y la encarcelación de los disidentes? Me acusan de querer traer el régimen a Italia, pero después son ellos los que tienen relaciones con el dictador Maduro o los que magnifican el renacer de Arabia Saudita».

«La verdad, como decía antes, es que lo que yo llamo globalismo tiene como objetivo destruir la identidad de las personas y de los pueblos. Es un ataque que se lleva a cabo en varios frentes, pero cuyo objetivo es siempre el mismo. Piense en la teoría de género, en la familia, en los símbolos de la tradición cristiana. El último ejemplo es la Navidad con ese ridículo documento de la Comisión europea que quería eliminar su nombre».


 Cámara de televisión a favor de los derechos

Deje que haga de abogado del diablo: usted se quiere comprometer en una batalla de retaguardia. «¿Quién? ¿Yo? No ciertamente. La verdad es que incluso quien no se considera cristiano no puede no reconocer que nuestra identidad ha sido forjada por el cristianismo. Nosotros no queremos que el crucifijo destaque en los muros de nuestras aulas escolares solo por una cuestión religiosa, sino porque sabemos que los confines de Europa fueron diseñados por los monasterios benedictinos, y este es un hecho que tiene que ver con la cultura del respeto y la laicidad del Estado».

Por lo tanto, ¿nada de beatería? «Los que me conocen saben que no es mi punto de partida. Soy una persona convencida de sus ideas, soy católica y no lo oculto. Pero mis recetas políticas no son confesionales. Mi modo de afrontar los problemas es racional: los estudios y hago propuestas. Es verdad que tengo puntos firmes: creo en la ética de la responsabilidad y me da asco esta sociedad en la que cualquier capricho es un derecho. Y, mira qué casualidad, es el del más fuerte». ¿Y quiénes son actualmente los más fuertes? «Son lo que tienen a disposición una cámara de televisión. Quién tiene el apoyo de los medios de comunicación consigue imponer su derecho sobre los demás. Es una verdadera injusticia».

El valor de tener hijos

Meloni piensa sobre todo en los temas vinculados a las grandes cuestiones antropológicas, que hoy pasan a través de los problemas bioéticos: fecundación asistida, aborto y eutanasia. «No tengo un enfoque ideológico, pero no acepto permanecer callada solo porque lo dicen los medios de comunicación dominantes. Entre otras cosas, soy un legislador, por lo que tengo la tarea de establecer un principio general, porque la ley es igual para todos. En cambio, actualmente se hace presión en estos temas, también por interés de quienes hacen propaganda a una determinada concepción de la vida, partiendo siempre del caso específico». Un ejemplo: el dj Fabio, Fabiano Antoniani, que eligió el suicidio asistido en una clínica suiza en febrero de 2017: «Seré sincera: si hubiera sido su madre, ante un hijo que te hace una petición como esa, me habría planteado el problema. Pero, como legislador, no puedo no preguntarme sobre los efectos de una decisión de ese tipo. Así se abre la caja de Pandora y el riesgo es acabar como en los Países Bajos, donde se mata a los niños y las personas deprimidas». Cuando usted dice estas cosas públicamente los ataques contra usted son violentos. «Sí, es así. Consideran que mi posición es monstruosa. Pero si es así, ¿cómo debemos definir el aborto cuando el niño ya ha nacido parcialmente, el que sea realiza al noveno mes de embarazo y que les gusta tanto a los demócratas estadounidenses? ¿Y cómo debemos definir las ferias que se desarrollan en Bélgica donde se venden los embriones como mercancía de exposición?».

Vale, hablemos un momento de hijos. Los números del último informe Istat sobre natalidad dicen que ha habido un descenso de 20.000 nacimientos y que los habitantes de Italia son menos de 59 millones. Según el Instituto de estadísticas, en 2021 tendremos menos de 40.000 niños que son, por el momento, 1,17 por mujer. Si seguimos así, dentro de cien años los italianos ya no serán 60 millones, sino menos de 12. «Este es un problema no solo italiano, sino europeo y, de manera más general, de todo Occidente. Estoy alucinada con el hecho de que la Unión europea, que tiene un plan para casi todo, desde el Erasmus a Horizon, no tenga uno para la natalidad. Es un tema que ni siquiera está incluido en el Pnrr». Es como si nos hubiéramos rendido ante este declive demográfico. «En cambio», dice Meloni, «si tuviéramos la humildad de reconocer que es un tema fundamental para nuestro continente, se podría hacer mucho. Es decir: ¿cuál es la inversión más grande que se puede hacer actualmente? Sí, cierto, las infraestructuras, pero ¿para hacer el qué? La transición energética, vale, de acuerdo. Pero repito, ¿para hacer el qué? ¿Para llenar el territorio de paneles solares y producir energía que nadie utilizará?».

¿Por qué decía usted que es necesaria más humildad? «No hay más que ver lo que están haciendo algunos países que gozan de mala prensa: Polonia y Hungría, por ejemplo, donde este tema está muy presente en las actuaciones de los correspondientes gobiernos. Exención fiscal para los jóvenes, leyes en favor de la familia, una serie de disposiciones que ayuden a conciliar -y se puede hacer- el trabajo de la mujer con la natalidad. ¡Ya puedes cotizar 100, 101, 102…! Pero si ya nos cuesta pagar las pensiones. ¿Qué pasará dentro de treinta años? Por consiguiente, la inversión más grande que podemos hacer hoy son los hijos».

Convénzame de que esta última frase no es un eslogan. «No lo es porque pasa a través de una convicción profunda, que se ha agudizado desde que me convertí en madre de Ginevra, ¡cuando ya tenía 39 años! Ahora soy más consciente de con cuántas dificultades se encuentran los jóvenes que quieren formar una familia y no lo consiguen debido a varios impedimentos. Debemos hacer todo lo posible para favorecer a nuestros jóvenes. La decisión más extraordinaria que se puede hacer para nuestra vida, y también para la sociedad, es tener hijos».

No hay tiempo que perder

¿Qué le ha enseñado ser madre? «Yo, que me considero una privilegiada, he aprendido a dar prioridad a las cosas, a reconocer qué vale más y qué vale menos. Al contrario de lo que se dice, el amor no es ciego, el amor te enseña a ver mejor las cosas. A mí me ha enseñado el valor del tiempo, ese tiempo que, como decía Séneca, ‘es la única cosa que ni siquiera una persona agradecida te puede devolver’. Estamos en un momento crucial de nuestra historia y no podemos permitirnos desperdiciar nuestro tiempo. Ya no podemos perder más tiempo, ni yo ni los italianos».

Publicado en Tempi

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana