¿Golpe de palacio en Jordania? El rey Abdala II garantiza la sucesión y aparta a su hermano

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¿Qué está ocurriendo en el pequeño Reino de Jordania, enclave esencial para La Paz en Oriente Medio y aliado estratégico de los EE.UU. en la región?

El rey Abdalá II de Jordania ha acusado a su hermanastro de conspiración. La reina Noor, ha salido en defensa del acusado. Hay, además, una docena de detenidos, entre los que se encuentran altos funcionarios y políticos relevantes. Hamzah, el príncipe acusado de complot, asegura estar detenido de forma domiciliaria pero  el Gobierno lo niega. La madre del príncipe acusa al Estado de complot contra su hijo. A su hijo, el hermanastro del rey, le acusan de contactos extranjeros que socavan la seguridad y de relaciones con líderes beduinos opositores, que aprovechan el malestar de la población… Es una trama palaciega en toda regla, con peligrosas derivadas para la seguridad y la paz en la región.

Lo que está sucediendo en Jordania tiene todos los elementos de una historia de ficción: intrigas palaciegas, traiciones, espionaje, amenazas a la seguridad, conspiraciones, crisis política.

El sábado 5 de abril fueron detenidas, según el Gobierno, entre 14 y 16 personas, entre las que se encuentran el exministro y jefe de la Corte Bassem Awadallah –asesor también del príncipe heredero de Arabia Saudita Mohamed bin Salman–, además de Sharif Hasan Bin Zaid, miembro de la Corte Real jordana.

Este domingo, el viceprimer ministro Ayman Safadi aseguró que el príncipe Hamzah estaría en contacto con potencias extranjeras para realizar un complot que desestabilice el país. El servicio secreto Mujabarat -uno de los más importantes de la región- habría intervenido las comunicaciones del príncipe.

«En las investigaciones se monitoreó las interferencias y las comunicaciones con partes extranjeras en el momento adecuado para desestabilizar a Jordania», dijo Safadi, en una conferencia de prensa televisada. Dentro de estos contactos estaría el ofrecimiento de un avión, por parte de una agencia de inteligencia extranjera, para que Hamzah y su esposa puedan salir del país.

Concretamente, detrás de esta invitación estaría, según medios locales, un israelita exmiembro del servicio de inteligencia del Mosad, Roy Shaposhnik quien, sin embargo, aseguró que la oferta fue por «una vieja amistad». Bassem Awadallah, el exjefe de la Corte, sería quien estaría en contacto con potencias extranjeras, pero analistas locales aseguran que sería una cortina de humo para esconder la detención de Hamzah a la población.

En el ámbito interno Hamzah se habría estado reuniendo en los últimos tiempos con líderes tribales beduinos opositores al reino de Abdalá II. Una oposición que surge debido al clima de tensión que vive el país con la llegada de la pandemia, que ha agravado la crisis económica del país, afectada por diez años de guerra en Siria, su principal socio comercial. También son frecuentes las denuncias de corrupción, algo que mencionó Hamzah a la BBC, acusando a los gobernantes jordanos de anteponer sus intereses a los de pueblo.

En el año 1999, Abdalá II ascendió al trono de Jordania. Lo hizo tras la muerte de su padre Hussein. Como Hussein tenía preferencias por Hamzah, pidió que fuese príncipe heredero  y sucediera, llegado el caso, a Abdala en el trono.

En 2004, Abdalá II derogó el título de heredero de Hamzah, contraviniendo la voluntad de su padre, el viejo rey Hussein, y puso en su lugar a su primogénito, argumentando que se debía respetar la tradición hachemita de sucesión.

Desde entonces, Hamzah ha estado al margen de la familia real, viviendo una vida cómoda en su palacio. Sin embargo, sus recientes reuniones con opositores, aprovechando la difícil situación económica de país, han acabado con el tabú de no cuestionar la figura del rey Abdalá II, alguien considerado esencial para que haya una buena convivencia en la plural sociedad formada por beduinos, palestinos, musulmanes, cristianos maronitas, laicos, islamistas y otros.

Rápidamente países de la región han mostrado su apoyo al rey Abdalá II.

De un lado, por las buenas relaciones diplomáticas que tiene el rey Abdalá con su entorno y con Estados Unidos, que dispone de bases militares en el país. De otra parte, los países vecinos no quieren que pueda haber ningún caos interno en Jordania que pueda extenderse más allá de sus fronteras.

Ned Price, portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, acaba de declarar en redes sociales que «El rey Abdalá es un socio clave de Estados Unidos y cuenta con todo nuestro apoyo».