Ya no cuela

Guerra. Por Carlos Esteban

|

 

Esta mañana empezaba la guerra. Las tropas rusas han lanzado un ataque generalizado contra toda Ucrania, y de repente la crisis del PP ha quedado reducida a la cosa pequeñita, a la pelea de corrala que realmente es.

Rusia es una potencia nuclear, y Ucrania está teóricamente respaldada por potencias nucleares, y aunque nadie parece con ganas de organizar la Tercera Guerra Mundial, estas cosas las carga el diablo, y el día en que estalló la primera, Franz Kafka anotó en su diario que por la tarde había ido a clase de natación.

Hay algo en la guerra, en la perspectiva de destrucción de la vida normal, de las comodidades que damos por supuestas, que presta una extraña lucidez, un rápido reordenamiento de prioridades, un inventario apresurado de todo lo que se puede perder de golpe, empezando por la propia vida. Y no puedo evitar pensar, bajo esta luz, qué descarnadamente idiotas podrían mostrarse de repente tantas preocupaciones de pacotilla de nuestra vida pública.