Iglesias, totalmente derrotado, abandona el barco

|

Iglesias dimite de todos sus cargos. El varapalo ha sido de tal magnitud que ni siquiera su hipertrofiada soberbia ha soportado el desdén del pueblo de Madrid. Han sido tantos sus vicios políticos que ni él mismo ya se soportaba. Odio, rencor, demagogia, división y enfrentamiento entre españoles, ese es su activo y su siniestro legado. Adiós, pues, y que no vuelva nunca. Lleve en su nueva huida tanta paz como deja.  España debe superar su pavoroso paso por la política nacional. Hay que cerrar heridas, y no olvidar. Gracias, Ayuso. Gracias, Santiago. Habéis conseguido expulsar de la política al tipo más funesto de la reciente historia de España. Es una enorme victoria.