Indultos: cómo desenfocar el debate

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Iván Redondo avanza en su estrategia de desenfocar el debate en torno a los indultos. Es un claro caso de ceguera inducida. Desde Moncloa han creado un ambiente de manipulación y mentira irrespirables, una cortina de humo con la fruición incondicional de lobbies empresariales y conferencia episcopal (las minúsculas son intencionadas), para desviar el debate. Una especie de falso y peligroso buenismo cubre unánime las cabezas de quienes deciden por este país.

La cuestión es si un Estado de Derecho -es decir un marco de garantías para la libertad, la seguridad y la convivencia- puede permitir un indulto en esta condiciones: contra el informe del tribunal sentenciador y sin cumplir con ni uno solo de los requisitos establecidos por la ley en vigor, el mas importante de los cuales es el arrepentimiento del reo.

La cuestión es si un indulto en estas condiciones no sitúa a sus receptores en una inmejorable situación de partida para intentarlo de nuevo. La impunidad les dará alas.

La cuestión es si un indulto en estas condiciones no dejará más tocado aún al rey.

La cuestión es si un indulto en estas condiciones no envilece a la sociedad catalana y española.

La cuestión es si España quiere seguir siendo una democracia occidental o si quiere ser una democracia bananera, donde el relativismo se apodera del pacto social y este se convierte en papel mojado.

El no al indulto, en estas condiciones, es un imperativo democrático y una legítima defensa nacional . Esta es la cuestión.