SISTEMA INFORMÁTICO, VOTO DE MUERTOS...

El chavismo y el castrismo diseñaron el fraude electoral de Bolivia

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El dirigente chavista Diosdado Cabello dijo el pasado martes que el Gobierno de Nicolás Maduro recibiría a Evo Morales, quien dimitió como presidente de Bolivia, «cuando quiera, como quiera (y) con los brazos abiertos».

Ya se va conociendo que el fraude electoral en Bolivia reproduce algunas de las pautas seguidas precisamente por los bolivarianos en Venezuela para la manipulación de las elecciones, a su vez ingeniadas en Cuba.

El propio Evo Morales reconoció que había falsificado el resultado al anunciar su disposición a nuevos comicios, aunque esta admisión acabaría precipitando su marcha.

Según recoge el diario ABC, las paulas son las mismas:

Parón en el anuncio del recuento

Bolivia. La principal incidencia que alertó a la comunidad internacional sobre la falta de limpieza de las elecciones del 20 de octubre fue el parón que se produjo en el proceso de dar a conocer la evolución del recuento del voto cuando este llegó al 83,8% del escrutinio. Con las cifras anunciadas hasta entonces, Morales se encaminaba a una segunda vuelta que le era poco propicia. Ahí se paró el ofrecimiento de datos, durante horas.

Venezuela. Uno de los mayores «sapos» que en su día se tragó la oposición venezolana fue aceptar que la autoridad electoral no anuncie los resultados conforme se van contando los votos, lo que permitiría detectar evoluciones sospechosas.

Avance de Morales al ‘volver’ el sistema

Bolivia. Cuando el tribunal electoral boliviano reanudó la información sobre el cómputo de votos, avanzado el día siguiente, Morales había ganado terreno en su duelo con Carlos Mesa, no necesitando ya de segunda vuelta para proclamarse vencedor.

Venezuela. También en las primeras elecciones de Maduro, en 2013, se produjo un «apagón», en este caso durante las últimas horas de votación y fue una caída del sistema de internet. Cuando el servicio fue restablecido, Maduro adelantó en votos a su contrincante, Henrique Capriles, en las pantallas conectadas con el sistema informático electoral paralelo usado por el chavismo.

Sistema informático paralelo

Bolivia. En Bolivia el voto no es electrónico, sino manual. Aunque en un proceso de voto manual también pueden introducirse votos falsos en las urnas, en el caso de voto con máquinas la existencia de una red informática que registra la evolución de la votación permite «hackearla». Eso puede explicar que en Bolivia, a pesar de ser el voto manual, esta vez se pusiera en marcha el llamado TREP (Transmisión de Resultados Electorales Preliminares), un sistema informático para escanear las actas de los resultados de cada centro, enviarlas a un lugar de recuento y dar a conocer provisionalmente el escrutinio. las irregularidades más graves encontradas por los expertos de la OEA tienen que ver con ese sistema.

Venezuela. El chavismo ha contado con un sistema informático paralelo, puesto a punto por ingenieros cubanos y conectado con el sistema electoral oficial, que permite al oficialismo conocer la evolución del voto y saber cuántos votos falsos son necesarios y dónde para ganar las elecciones.

Alargar la votación

Bolivia. La tardanza con que Bolivia procedió al recuento del voto supuestamente rural va más allá de lo que sería normal en un país con población rural dispersa y en ocasiones con difícil comunicación viaria. Que ese voto último en computar fuera prácticamente todo para Morales rompe cualquier tendencia estadística.

Venezuela. Todo indica que el fraude en Venezuela se produce sobre todo hacia el final de la jornada electoral, cuando normalmente el Centro Electoral Nacional prolonga un par de horas más el horario de votaciones.

Voto de ausentes y muertos

Bolivia. La comprobación de actas realizada por los expertos de la OEA destaca numerosas irregularidades: actas completadas por una misma persona, firmas falsificadas…

Venezuela. El chavismo, con ayuda de los agentes cubanos que controlan el sistema nacional de identificación venezolano, ha desarrollado procedimientos para usurpar la identidad de ausentes o abstencionistas. También se ha dado el caso de computar votos para Maduro que incluso superan el 100% del censo.