EL HIJO, EN EL EPICENTRO

Los escándalos de la familia Biden

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La congresista demócrata Lucille Roybal-Allard, ha anunciado su respaldo al aspirante de su partido a la candidatura presidencial de 2020, Joe Biden, convirtiéndose así en la primera legisladora hispana en ejercicio en apoyar del exvicepresidente.

Biden, representante del ala más centrista del partido, es quien lidera la mayoría de las encuestas, seguido por los senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren, que encabezan el sector más izquierdista.

La carrera de este político ha estado marcada desde sus inicios por los escándalos que han acompañado a su familia, y que han vuelto al punto máximo de ebullición debido a las andanzas de su hijo Hunter.

Hunter formó parte del Consejo de Administración de la empresa de gas ucraniana Burisma, adonde llegó en 2014 cuando su padre era el vicepresidente de Barack Obama (2009-2017) y mediador durante el conflicto por la península de Crimea con Rusia. Hunter aceptó el cargo en la entonces mayor compañía privada de gas del país con un sueldo superior a los 50.0000 dólares al mes.

La cuestión de un posible conflicto de intereses, con Hunter beneficiándose en un país donde su padre trabajaba activamente con el Gobierno, se planteó públicamente en ese momento. Sin embargo, el fiscal ucraniano que abrió esa investigación sobre Burisma, Víktor Shokin, fue despedido en 2016 a petición de Joe Biden, entonces vicepresidente de EE.UU. Para Trump y los republicanos los contratos de Hunter para empresas extranjeras, ucranianas y chinas, son sospechosos y pueden ser indicio de nepotismo y abuso de poder de su padre.

Los escándalos de Hunter

Una prueba de ADN ordenada por un juez ha demostrado que Hunter es el padre del bebé de una mujer de Arkansas, que lo demandó en mayo para reclamarle la paternidad. La sorpresa ha crecido cuando varios medios han desvelado la identidad de la madre. Se trata de la estríper de un club de Washington, D.C. Lunden Roberts, de 28 años, trabajaba como bailarina de desnudos en Mpire Club, en la zona de Dupont Circle, a poca distancia de la Casa Blanca. Allí la conocían como Dallas.

Según estas informaciones, Hunter Biden, que se dedica al ejercer de lobista en la capital, era un asiduo al local, que para colmo, está cerca de otro donde fue acusado de fumar crack el año pasado, mientras ocupaba el puesto en la ucraniana Burisma. Los trabajadores de este club, así como los empleados un hotel cercano, han hablado anónimamente con algunas revistas y publicaciones confirmando que el hijo del exvicepresidente era un habitual y que solía alquilar habitaciones acompañado de chicas. “Hunter Biden ha estado aquí con morenas y rubias, muchas veces”, explicó uno de los recepcionistas del cinco estrellas St. Regis, que sin embargo no pudo confirmar si alguna vez lo vio con Roberts. “Honestamente, no podría asegurarlo”, según recoge El Español.

En la Universidad de Georgetown empezó a coquetear con la bebida y las drogas. Luego pasó por la Facultad de Derecho de Yale, y en 1997 volvió a Delaware a emprender una carrera que siempre se ha cruzado con los intereses políticos de su padre, y que nunca alcanzó el éxito de la de su hermano mayor. Primero asumió el cargo de vicepresidente ejecutivo en el banco MBNA, uno de los grandes donantes de las campañas de su padre. Aprovechó sus contactos familiares para llegar a Washington, donde logró puestos en la administración de Bill Clinton de 1998 hasta 2001. Después se dedicó al mundo del lobby de 2001 a 2008, en una de las mejores firmas de la capital. No obstante, tuvo que abandonar este trabajo cuando su padre se convirtió en el número dos de Barack Obama, para evitar conflictos de intereses. Esto no evitó que siguiera estableciendo conexiones influyentes, algunas en el extranjero.

El episodio quizá más humillante de toda su carrera, para él y su padre, fue su expulsión de la Armada. Su hermano mayor había servido en el Ejército de Tierra sin ningún problema, por lo que Hunter, sabiendo que un currículum militar es un plus a la hora de prosperar en política, decidió seguir sus pasos y se alistó en 2012 como reserva. Duró sólo dos años antes de que en 2014 lo echaran por haber dado positivo en un test de cocaína.

«El honor de mi vida fue servir en la Armada de los Estados Unidos. Lamento profundamente y me avergüenza que mis acciones llevaran a mi salida. Respeto la decisión del Ejército. Con el amor y el apoyo de mi familia, sigo adelante», manifestó en un comunicado.