DENUNCIA DE HRW

Maduro utiliza la pandemia para reprimir a la disidencia

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Las autoridades venezolanas se están sirviendo de las medidas de control del Covid-19 y del estado de excepción decretado a mediados de marzo como «excusa» para reprimir a la disidencia e intensificar el control de la población, según la ONG Human Rights Watch (HRW), que ha denunciado detenciones arbitrarias de periodistas, trabajadores sanitarios, abogados y políticos opositores.

El estado de excepción y alarma contempla restricciones a la circulación, la suspensión de algunas actividades y el uso obligatorio de mascarillas. Nicolás Mauduro lo ha prorrogado ya cinco veces, a pesar de que la Constitución establece un máximo de 60 días y la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, no ha dado el visto bueno.

Con este decreto, las fuerzas de seguridad pueden realizar «inspecciones» si existe una «fundada sospecha» de que se están violando las disposiciones excepcionales; una puerta abierta a la represión, como ya constató en julio el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos en un informe y han venido denunciando en estos últimos meses organizaciones locales.

HRW estima que al menos 162 personas han sido víctimas de hostigamiento, detención o persecución penal entre marzo y junio, si bien otras fuentes como Foro Penal han constatado 252 arrestos arbitrarios entre marzo y julio. Los detenidos pueden terminar acusados de delitos previstos en la ambigua «ley contra el odio» y procesados sin apenas acceso a abogados y por un sistema judicial vinculado al Gobierno.

El director para las Américas de HRW, José Miguel Vivanco, ha advertido de que «en la Venezuela de hoy, no es posible siquiera compartir un mensaje privado vía WhatsApp en el cual se critique a los incondicionales de Maduro sin temor a convertirse en objeto de persecución penal», en un contexto en que las fuerzas de seguridad y los grupos afines se sienten avalados para «reprimir con mayor ferocidad a los venezolanos».