Ya no cuela

La alegría del PSOE. Por Carlos Esteban

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¿Quieren una instantánea del terremoto de realineamientos políticos que hemos vivido en los últimos años? Aquí va uno.

Después de casi cuarenta años de indiscutido dominio político, en la cuna del socialismo de la Transición, el PSOE se hunde en Andalucía y su archirrival de todos estos años, el PP, obtiene mayoría absoluta. Y los medios del sistema, que han descendido a la posición más sumisa al poder que pudiéramos imaginar, se alegran. No de sacar el confeti, quizá, pero se alegran moderadamente.

En Francia, el partido del presidente, hombre surgido de la izquierda y de la banca -una combinación cada vez más habitual-, obtiene el mayor número de votos en las elecciones legislativas pero no consigue la mayoría absoluta que necesita para gobernar cómodamente, así que tendrá que tirar de los votos del partido que (con un nombre u otro) se ha alternado el poder con los socialistas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, los Republicanos.

Los nombres siempre sobreviven largo tiempo a las cosas que representan, lo que dificulta la visión clara del panorama. Pero la realidad política en la que nos movemos hoy tiene muy poco que ver con aquella a la que estamos acostumbrados.