Respeto a la separación de poderes

La Comisión Europea avisa a Pedro Sánchez

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La Comisión Europea acaba de avisar al gobierno de Sánchez. Antes de seguir adelante con la reforma del poder judicial, dice, debe consultar los cambios con todos los sectores afectados (órgano de gobierno de los jueces, naturalmente, incluido) y también con la comisión de Venecia que es el órgano del Consejo de Europa que vigila la ortodoxia del derecho constitucional.

El Ejecutivo comunitario ha manifestado su preocupación porque la treta legal contra el poder judicial emprendida por  el binomio Pedro Sánchez-Pablo Iglesias  que contraviene las recomendaciones comunitarias que reclaman -justo en la dirección contraria a la emprendida por el bloque gubernamental de izquierdas- reducir la influencia del legislativo o el ejecutivo sobre el poder judicial y acabar con la imagen de politización del órgano de gobierno de los jueces. No solo eso: el hecho de esquivar el dictamen preceptivo del Consejo general del Poder Judicial, del Consejo Fiscal y del Consejo de Estado mediante la argucia de plantear la reforma a través de un proposicional de ley y no de un proyecto de ley, agravaría la vulneración de los principios comunitarios relativos a la separación de poderes y al estado de derecho.

El Ejecutivo comunitario ha subrayado muy recientemente la importancia de reducir la influencia del poder legislativo o ejecutivo sobre el judicial con el fin de reforzar la independencia judicial. Más concretamente, en su informe sobre la salud del Estado de derecho en la UE en 2020 del pasado  30 de septiembre.

La petición a Sánchez de que consulte al Consejo de Europa es especialmente relevante porque este organismo ya ha pedido en reiteradas ocasiones a España que los 12 miembros del CGPJ procedentes de la carrera sean elegidos por los propios jueces y no por el Parlamento. De tal manera que la reducción de las mayorías exigibles para su designación, que según la reforma pasaría de los 3/5 a la mera mayoría absoluta (la mitad más uno de los votos), va exactamente en la dirección contraria de la señalada por la U.E.