La confusa cuenta de Telegram del General Hyten

Una de las imágenes compartidas en el canal de Hyten.
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Noche del lunes, 18 de enero. Y en el mundo de las redes, concretamente en el de Telegram, aparece un curioso canal, supuestamente, dirigido por el general John Hyten, Vicepresidente del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos

Dicha cuenta pasa de 0 a más de 200.000 seguidores en menos de 24 horas, y sus mensajes se convierten en confusos y apocalípticos. 

Era el momento que habían estado esperando, quería decir el canal: el momento en que Trump finalmente actuaría y usaría al ejército para aplastar a su enemigos, estaba llegando.

«Nada puede detener esto», dijo la cuenta en un mensaje que había sido visto por al menos 185.000 personas hasta el martes por la mañana. «Ya no pueden esconderse en las sombras», agregó media hora después. Luego, 20 minutos después: «Últimas horas». 

Continuó así. 

Tras todo ello, publicó una imagen ominosa de soldados uniformados detrás de una cerca en Washington DC con la leyenda «quédense en sus casas».

Imagen enviada bajo el mensaje de permanecer en casa.

Para el martes por la tarde, la cuenta tenía casi 220.000 seguidores, probablemente ayudados por el hecho de que se estaba discutiendo y promocionando amplia y activamente en otras plataformas, incluidas Twitter y Facebook. 

Pero el General ha desmentido que esa cuenta sea propia, o dirigida por él: lo hizo a través de su portavoz, que expresó a la CNN que “es una absoluta falsificación”.

Queda, ahora, un nuevo canal para reemplazar al fake del General: un canal que se llama “el gran despertar” y en el que los mensajes son los mismos, se repiten, y hacen esa misma mención a un posible despertar militar ante la toma de posesión de Biden.

Confianza en que Trump aplique una ley marcial antes de que sea tarde, incertidumbre, y una batalla de información, de la verdad, de unos, pocos, contra otros muchos como los medios o las redes. 

Finalmente, el canal de Hyten ha resultado ser falso, pero mucho de lo contenido en él, no lo es.

No lo es que estos tiempos sean “bíblicos”, no lo es que “la verdad no pueda ser ocultada a la gente”, ni tampoco que “debamos luchar por la verdad”: existe, ante todo, la incertidumbre que genera el control del mundo, el poder y las manos en las que se ha concentrado, y ante la sorpresa de los últimos días, en que la censura se acrecienta, lo que podemos evidenciar no es que Trump mandará, pero sí, que la batalla digital está más que comenzada. Y con ella, la cultural. 

El campo de batalla, simplemente, ha cambiado de forma y color.