La estrategia del lenguaje, por James Salomon

Imagen del portal del Foro Económico Mundial sobre ese 'Gran reseteo'
|

Por James Salomon, 02 Mayo 2021 

El autor es ex funcionario (professional staff)  de Naciones Unidas (New York) , entre otros puestos y  misiones en el  extranjero

 

La sociedad occidental está inmersa en un proceso en marcha consecuencia de la unión de la izquierda política, el globalismo económico y la ideología de género entre otros sumandos. No es solamente una revolución económica que busca la supresión de las fronteras y el libre movimientos de personas, mercancías y productos, es eminentemente una revolución cultural que pretende la sustitución de principios y valores como religión, patria, familia, por otros más al gusto de un nuevo poder global donde el individuo sea mas controlable, donde la libertad individual perezca bajo el poder y dictado de las élites bien asentadas en gobiernos, foros económicos mundiales y en el mundo académico universitario. Su principal estrategia, la del lenguaje.

Este movimiento se sustenta fundamentalmente en cuatro filósofos, dos alemanes del siglo XIX, Karl Marx y Friedrich Nietzsche y dos franceses del XX,  Jean Paul Sartre y Michel Foucault. Marx, como seguidor de Feuerbach, padre del ateismo moderno, esgrime que la religión es un problema psicológico que aliena y somete al individuo, “el opio del pueblo”. Además, preconiza la lucha o derribo de la ‘superestructura’ del poder de la clase dominante en todas sus vertientes: la religión, el ejército, la cultura del entretenimiento, el arte etc.; la cual abarca y cobija al núcleo principal, la economía. Este pensamiento se condensa especialmente en su obra ‘El Capital’. Para esta lucha, se pueden emplear toda clase de métodos, incluida la violencia si es necesario. 

Friedrich Nietzsche, hijo de pastor protestante, sostiene que “Dios está muerto” que “le hemos matado, no existe”. Ateísmo de nuevo con matices. Para él, si Dios no existe, no hay lugar para la verdad objetiva, es decir, el fundamento de los valores tradicionales de la civilización occidental cristiana. Lo que importa ahora es el poder del deseo o la voluntad individual sobre la verdad objetiva. La perspectiva individual. En suma, el ‘relativismo’ que Nietzsche propugna contra la moral del cristianismo, una moral esclava, según él, “basada en la misericordia, el amor a los demás, la piedad, la caridad, que subyuga al individuo y protege al de arriba”.  

Pasemos a Jean Paul Sartre, muy influenciado por Nietzsche, un ‘normalien’, graduado de la elitista École Normale Superieur, una de las escuelas públicas superiores mas prestigiosas de Francia, cuna de la intelectualidad, cuya misión es formar a los profesores que luego serán destinados a los liceos y escuelas públicas de. Pronto pasa de profesor a novelista, filósofo y activista político. Su obra definitoria es ‘El Ser y la Nada’ donde plasma su teoría del existencialismo. Su idea central es que la existencia precede a la esencia, es decir, lo opuesto a la cultura y valores cristianos donde la esencia, Dios, precede a las existencia del ser. De esa manera, la existencia, el yo, decide todo sin las ideas, modelos y normas al uso basadas en la verdad objetiva. “Mi existencia y mi yo es lo que cuenta”. Agresivamente ateo, razona sobre la existencia de Dios de esta manera: “Si Dios existe no puedo ser libre, soy libre, luego Dios no existe”. Como Nietzsche, niega la verdad objetiva. Otra de sus obras, Le Mots (las palabras), es indicativa de la importancia que él concede al lenguaje. 

Finalmente, Michel Foucault, también un elitista ‘normalien’ y muy influenciado por Nietzsche, es el compendio de los tres anteriores y los complementa con su énfasis en la importancia del lenguaje. Su línea filosófica fundamental la expresa en ‘La Arqueología del Conocimiento’, en la que expone la diferencia en la explicación de los mismo fenómenos como la  sexualidad, la moral, la religión etc. a través de los siglos con diferentes explicaciones y lenguajes según la época. Mismo lugar arqueológico, distintas explicaciones para los mismos fenómenos a través de la historia. De nuevo, no hay verdad objetiva, hay simplemente un relativismo que maneja el poder para perpetuarse y sobrevivir utilizando especialmente el lenguaje. 

Ateísmo, uso de la violencia cuando convenga para conseguir objetivos, negación de la verdad objetiva, existencialismo, relativismo, uso del lenguaje con objetivos políticos. ¿Nos suena esto en nuestros días? Estas ideas no son nuevas, fueron expuestas por los filósofos anteriores y son los pilares de la revolución cultural y social actual en Occidente. A esto se ha añadido el globalismo económico y su progresiva anulación de las fronteras; la ideología de género; la cultura de la muerte (aborto y eutanasia). Su principal estrategia: la del lenguaje mediante epítetos e insultos descalificatorios, consignas afines a sus tesis repetidas una y otra vez y ocultación de datos e información que no les favorece; sus principales focos de irradiación: los medios de comunicación, las universidades, las ‘Big Tech’ dueñas de  las redes sociales y los estudios cinematográficos, especialmente Hollywood. Su principal enemigo: el cristianismo y en especial el catolicismo. 

Esta revolución o movimiento se está implantando en Occidente con diferente intensidad según países, destacando singularmente Estados Unidos y España. En el primero por la radicalización del partido Demócrata, que se ha asociado o apoyado a movimientos radicales como ‘Cancel Culture’, ‘Black Lives Matter’ e ‘ideología woke’ entre otros, para ganar las elecciones; y en el segundo por la radicalización del gobierno actual para conseguir el poder, el más radical de izquierdas de Europa. Centrémonos en España, y especialmente en su principal vehiculo de expansión de esta nueva revolución: la estrategia del lenguaje. Desde 1976, nuestro país ha estado gobernado durante más años por la izquierda, en una relación de 25 a 20 con respecto a los conservadores. La izquierda siempre tuvo muy claro la importancia de los medios, conformando apoyos entre los escritos y audiovisuales, especialmente en las cadenas de televisión. En las universidades su dominio era y es claro. Esas han sido sus bases y ahora están en plena expansión.

Parte de los medios de la prensa escrita, especialmente el diario ‘El País’, comenzaron en 1976 a articular la estrategia del lenguaje afín a la izquierda prodigando términos como ‘fascista’, ‘facha’, ‘franquista’, ‘ultraderecha’, ‘ultra’, ‘extrema derecha’, ‘ultra católico’ siguiendo luego por las fobias, tildando a personas y grupos con estos epítetos, aunque no lo fueran realmente, descalificándolos de entrada y suprimiendo cualquier debate o discusión con ellos, sus ideas y programas reales. Según José María Marco, el uso del término ‘fascista’ como insulto fue parte de una campaña de propaganda de la URSS, que lo utilizó ya en los años 30 para señalar a todo aquel que no simpatizara con el comunismo. No importaba el anacronismo, la injusticia o el disloque, sino el mensaje (Razón, La (17 de diciembre de 2017). «Cuando el fascismo se vuelve propaganda»). El falso testimomio y la calumnia niegan a la persona y al grupo y ofenden su dignidad.  No importa para ellos, ‘el fin justifica los medios’. Así se ha seguido hasta nuestros días con la adición del lenguaje pro ideología de género y pro LGTBi, sin discusión y continúa prioritariamente con el uso de los epítetos antes descritos. Lo podemos ver claramente ahora en esta campaña para las elecciones autonómicas en Madrid.

A esa parte de la prensa escrita se sumaron las cadenas de televisión, la pública, que pagamos todos y la mayoría de las privadas, salvo contadas excepciones, proclive a la izquierda durante años y en nuestros días, vehículo fundamental de la revolución cultural en marcha. En Portugal, Francia, Alemania, Italia, Gran Bretaña, existen al menos 3 canales de television de noticias 24 horas, con distinta linea editorial, donde el cliente escoge. No digamos en EE.UU. con un gran abanico de tv news. Aquí tenemos un monopolio: rtve 24 horas.

En España, esta estrategia del lenguaje, como argumentaba Michel Foucault, se dirige desde el poder por medios escritos y televisivos, la educación pública y gran parte del mundo de la cultura. El comunismo ha fracasado en la Union Sovietica, en Europa del Este y en Iberoamérica. En Asia, en los paises donde gobierna el Partido Comunista se ha cambiado el modelo económico y se ha optado por un modelo pseudo capitalista con partido único y sin oposición. Ahora se trata de re-editarlo con nuevos compañeros de viaje.

El proceso es lento con ideas claras pero sin prisa y sin pausa. Cuenta con todo el dinero de los multimillonarios globalistas y utiliza la estrategia del lenguaje como principal arma. ¿queremos para nuestros hijos y nietos este tipo de sociedad? Analicemos la informacion, desmontemos las campañas, rechacemos los insultos. Expongamos sin complejos nuestras tesis afines a los valores cristianos que han cimentado en occidente una sociedad libre y plural.