Ya no cuela

La izquierda fascista. Por Carlos Esteban

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Leo que los cafres de la izquierda abertzale que han atacado la procesión en Pamplona son fascistas. Así lo ha declarado oficialmente la Junta de Portavoces del Ayuntamiento de Pamplona.

No acabo de acostumbrarme a eso tan normalizado de “izquierda fascista”, cuando los comunistas se ponen borrokas, y advierto que este hábito, esta etiqueta obligada, es una declaración de victoria de la izquierda, como excusa triunfante en la propia izquierda y vergonzante sumisión cultural en la derecha.

Porque, se entiende, los atacantes no son fascistas, no tienen nada que ver con el fascismo. Y no es que el fascismo real, el de Mussolini, no recurriera a este tipo de violencias callejeras, sino que no es una práctica ajena a ninguna ideología. Incluso si hay alguna que jamás haya recurrido a la intimidación de masas, puede hacerlo mañana mismo, porque se trata de un método, no de una ideología.

Pero, sobre todo, el calificativo ‘fascista’ aplicado a la violencia política callejera es un modo de pasar de puntillas sobre el hecho de que es y ha sido desde el primer día uno de los ‘medios de expresión’ de cuanta izquierda ha sido. Llamar ‘violencia comunista’ o ‘comunismo’ a una agresión protagonizada por un grupo de derecha, en referencia más al método que a la idea, tendría aún más sentido que lo que se acostumbra en el discurso. Pero la cobardía cultural, el apocamiento, la moral de derrota, todo eso sí, es exclusivo de la derecha.