Denuncia de la prensa internacional

La sucia independencia de Puigdemont: mafias rusas y oscuros espías

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El diario The New York Times ha publicado una investigación en la que se señala que un colaborador de Puigdemont buscó el apoyo de Rusia para lograr la independencia de Cataluña.

El NY Times cita como fuentes un informe europeo de inteligencia corroborado por funcionarios españoles, expedientes de dos investigaciones realizadas por jueces en Barcelona y Madrid, entrevistas a políticos y activistas independentistas en Cataluña, y funcionarios de seguridad en España y el extranjero.

El diario señala que el jefe de la oficina de Puigdemont, Josep Lluís Alay, se reunió en Moscú con funcionarios rusos, ex-agentes de inteligencia y el nieto de un espía de la KGB con el objetivo de «garantizar la ayuda rusa«.

El reportaje no aclara qué tipo de ayuda dio el Kremlin al independentismo, pero apunta que tras los viajes de Alay a Moscú, que tuvieron lugar en 2019, surgió la plataforma de protesta Tsunami Democràtic.

Ante la información aparecida en el NY Times, Puigdemont ha emitido un comunicado en el que se refiere a las «informaciones aparecidas» en las últimas horas que, dice ahora el estrafalario político independentista, tienen como «único objetivo criminalizar y desprestigiar» al independentismo ante la comunidad internacional, presentándolo como «elemento desestabilizador». Estas filtraciones, según Puigdemont, están «descontextualizadas».

Son, dice «un instrumento más de la guerra sucia que el Estado español practica contra Cataluña, con el intento antidemocrático de liquidar un movimiento legítimo».

El comunicado recalca que «todas las actividades internacionales de la oficina del president Puigdemont, así como también de su jefe de la oficina, Josep Lluís Alay, y de su equipo jurídico, con Gonzalo Boye al frente, son perfectamente legales y tienen como objetivo contribuir a la resolución democrática del conflicto político entre Cataluña y España».

Sin embargo, el NY Times informa que «muchos de los funcionarios con los que se reunió en Moscú están involucrados en lo que se ha conocido como la guerra híbrida del Kremlin contra Occidente. Se trata de una estrategia de varias capas que emplea propaganda y desinformación, financiación secreta y movimientos políticos desestabilizadores, ataques informáticos y fugas de información«.

Y añade que «tras los viajes de Alay a Moscú en 2019 rápidamente surgió un sigiloso grupo de protesta, Tsunami Democràtic».

El informe de inteligencia que cita el periódico neoyorkino señala que «Alay, junto con el empresario ruso Alexander Dmitrenko, buscó asistencia técnica y financiera en Rusia para crear sectores bancarios, energéticos y de telecomunicaciones separados de España» e implica a Gonzalo Boye, abogado de Puigdemont y de triste pasado etarra por el secuestro de Emiliano Revilla, en un contacto «con un líder un violento grupo criminal ruso como parte de un intento por establecer un conducto secreto de dinero para financiar sus actividades».

Dmitrenko es un empresario casado con una catalana al que el Ministerio del Interior denegó la nacionalidad española al considerar que «se tiene conocimiento probado» de su «trabajo consciente para los Servicios de Inteligencia rusos, de los que recibe misiones».

La denegación esgrime así mismo que «se han detectado contactos de este individuo con algunos de los principales líderes del crimen organizado transnacional de origen ruso»

¿Guerra sucia? Más bien, la independencia sucia promovida mediante la desestabilizaciones de un régimen democrático con la ayuda de servicios secretos y organizaciones mafiosas de estados autocráticos.