La supresión del Libro de Familia como símbolo del empeño en hacerla desaparecer

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El secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y obispo auxiliar de Valladolid, Luis Argüello, ha señalado que la supresión del Libro de Familia no es otra cosa que un «síntoma y un símbolo de la falta de reconocimiento institucional de la familia.»
La obsesiva política del gobierno de coalición de la izquierda contra la familia tradicional tiene, efectivamente, en la supresión del Libro de Familia, un hito más.

Después de la ley de la infancia, la llamada ley Herodes, que pretende desarraigar la fortaleza de la patria potestad como pilar de la estructura familiar; y después también de la ley Celaá que supone debilitar el papel determinante de los padres en la educación de los hijos, llegar ahora un acto simbólico y siniestro: la supresión del Libro de Familia.

A través de su cuenta de Twitter, el obispo ha trasladado: «El Estado ha suprimido el Libro de Familia. Seguramente se dirá que solo es un cambio burocrático, pero es síntoma y símbolo de la falta de reconocimiento institucional de la familia».

«Y de la comprensión de la sociedad como suma de individuos y no como familia de familias», ha concluido el prelado.

Todo apunta hacia el mismo experimento de ingeniería social: disolver la familia como estructura básica, como red de apoyo y como lugar de educación en valores. Solo destruyendo la familia puede prosperar el proyecto de la ideología de género, la práctica del aborto y la normalización de la eutanasia de los enfermos y mayores. En eso están.