Las banderas, por Carlos Esteban

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Al acabar la conversación, de las dos banderas que en paralelo, de poder a poder, presidían el encuentro de Sánchez y Aragonés, llegó un propio y retiró una, la española, inconsciente de estar protagonizando una metáfora.

Hay un sentido evidente en el que España pertenece a un orden político superior a Cataluña, aunque solo sea porque engloba a Cataluña. España es un Estado, uno de los más viejos del mundo, y Cataluña no lo es.

En otro, en cambio, es al contrario. La bandera de España es tímida; la cuatribarrada, abrasiva. La supuesta bandera de todos es un símbolo de parte, de la peor parte a ojos del pensamiento dominante, una enseña de la que se avergüenza el propio gobierno que la representa. La de Cataluña está en todas partes y se exhibe con orgullo.