Lo que subyace al indulto general

Los golpistas indultados, Juan Carlos I en el exilio y Pérez de los Cobos en el ostracismo

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Este es el saldo del gobierno del siniestro Pedro Sánchez.

Mientras los reos de un delito probado de sedición, gentes que intentaron la destrucción de España, se van a pasear libremente por las calles de Cataluña para escarnio colectivo de todos los españoles, burla del Tribunal Supremo, humillación de la Corona y befa del Estado de Derecho, mientras eso ocurre, el coronel de la Guardia Civil que les hizo frente, Perez de los Cobos, sigue expulsado de su puesto en el Instituto Armado, después de ser debidamente difamado por cumplir con la ley, y el el rey que más ha hecho por la concordia -la de verdad- entre los españoles, D. Juan Carlos I, tiene que vivir en el exilio, perseguido por el poder político que se ha instalado en España.

A D. Juan Carlos había que quitarle de en medio porque su «poder residual», ese que deriva de la auctoritas y de la capacidad de influencia sobre los actores sociales, económicos y políticos del país, era más que efectivo y constituía un verdadero obstáculo para la viabilidad de los planes que se pusieron en marcha con el pacto de Zapatero con ETA: el cambio constitucional, el ejercicio de la autodeterminación, la república confederal: un régimen impracticable para la derecha española. Aquel pacto es el inicio de todo lo que ha venido después: la coalición con Podemos, la elevación de Bildu al poder del estado, el pacto con la ERC, el cambio en política internacional alineándonos con Venezuela, el traspaso de las prisiones al PNV, la mesa de diálogo con los golpistas…, y los indultos son solo un hito importante en ese camino.

A Pérez de los Cobos, el hombre de la ley, que representó al estado frente al procés, el icono de la tranquilidad nacional de los españoles, había que sacarle también del tablero de juego. Paró el golpe, estuvo al frente del orden cuando el 155 y los independentistas socios de Sánchez pidieron su cabeza nada más llegar al poder. Era otro obstáculo.

Lo siguiente será desarmar al Tribunal Supremo. El gobierno ha intentado ya, con cuestionable fortuna, el asalto al Poder Judicial. Sánchez es el presidente que más se ha enfrentado a los jueces, el que más ha vulnerado la división de poderes. El indulto vuelve a encerrar un serio enfrentamiento con el Tribunal Supremo.

D. Felipe VI vive seriamente amenazado por el gobierno de España que, tarde o temprano, si nadie lo evita, provocará con el cambio de régimen su caída.

El proyecto es una España social y políticamente irreconocible. El modelo es una especie de Quebec sin petróleo dominado por una izquierda bananera, un injerto político completamente artificial que conducirá a un nuevo enfrentamiento entre españoles. Dios no lo quiera.