Vacunación forzada

Macron envía a la Asamblea la ley que restringe la vida social de los no vacunados

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El presidente francés, Emmanuel Macron, decidido a potenciar a toda costa la vacunación, dio ayer desde El Consejo de Ministros luz verde al proyecto de ley que restringe la vida social de los no vacunados. A partir de mañana, el texto pasará para su debate y votación a la Asamblea Nacional.

La mayoría de la Cámara se ha mostrado favorable a las medidas, salvo los partidos de Francia Insumisa y Agrupación Nacional, que tildan las restricciones de autentica dictadura sanitaria.

El proyecto de ley prevé la imposición de medidas muy restrictivas para quienes rechacen la vacunación. Entre otras, las siguientes:  Por una parte, todo el personal sanitario deberá estar vacunado antes del 15 de septiembre y los trabajadores del sector que no estén inmunizados después de esa fecha no podrán acudir a sus puestos de trabajo y no cobrarán.

Por oro lado, a partir del 21 de julio se exigirá el certificado de vacunación (o un test negativo) para entrar en teatros, cines y espacios culturales con aforos superiores a 50 personas. En agosto, dicha restricción se extenderá a los bares, restaurantes, centros comerciales y transporte público.

El portavoz del Gobierno, Gabriel Attal, justifica dichas medidas desde las páginas de Le Parisien: «Es la vacunación general o el tsunami viral».

En los últimos dos días, dice, Francia ha superado los 10.000 casos diarios, la tasa de incidencia ha subido un 50 % en una semana, y en el Ministerio de Sanidad se teme que a este ritmo se alcanzarán de 60.000 a 120.000 contagios cada día durante el verano.

Este sábado, más de 100.000 personas se manifestaron en todo el país para protestar contra esas medidas en nombre de la «libertad» y frente a lo que consideran «dictadura sanitaria».

Francia vuelve a poner sobre la mesa un debate que alcanzará a toda Europa.