Maroto compara Cuba con el franquismo

Maroto y las estridencias

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Javier Maroto, que abandonó Vitoria cuando llevó al PP vasco a perderlo todo y que más tarde se coló en Segovia sin estar legalmente empadronado allí, es uno de esos personajes políticos que ni favorecen a Pablo Casado ni renuevan la dirección del PP ni dan consuelo a la base social del centro-derecha ni logran un solo voto ni conservan amigos en la política española.

Maroto siempre sobre actúa y roza la estridencia. No tiene mesura ni equilibrio político. Pasó de irse de cañas con los concejales de Batasuna y de trabar amistad con su peluquero medio borroka a reaccionar al gritos frente a los legatarios de ETA para compensar el descrédito de sus amistades peligrosas.

Ha maltratado a sus viejos compañeros del País Vasco (Abascal entre otros, pero no el único).

Ahora, como siempre, vuelve a la estridencia, y no por condenar «sin ambages» (como dice él) la dictadura franquista sino por compararla «sin ambages» también (y sin criterio) con las dictadura cubana.

Maroto se libera de Franco pero no se hace preguntas.  Bastaría, por ejemplo, con que se hubiera planteado alguna de éstas:

1.- A la muerte de Franco, España  se convirtió en una democracia. A la muerte De Castro, Cuba es una tiranía. ¿Por qué?

2.- Cuando Castro muere, Cuba está absolutamente empobrecida, depauperada, a las puertas de una de esas hambrunas típicas del comunismo (Cuando Castro llegó el PIB cubano estaba al nivel del holandés: hoy ya solo se la puede comparar con Haití). Del régimen de Franco, España salió social y económicamente fortalecida, con una clase media consolidada y un crecimiento sin precedentes. No lo hemos vuelto a tener. ¿Es comparable?

3.- Durante el franquismo se construyeron 6 millones de viviendas sociales. Castro metió a los pobres cubanos en viejos caserones cuarteados donde las familias viven hacinadas en cuartuchos arruinados. ¿Es comparable?

4.- La transformación social de la España de Franco fue espectacular en todos los ámbitos de la actividad productiva. Cuba ya solo fabrica represión. ¿Es comparable?

A qué seguir. Siendo senador y portavoz del PP en esa Cámara, el Sr. Maroto debería, al menos, molestarse en ver la TV, leer los periódicos, seguir las redes sociales y comprobar las imágenes, noticias y comentarios que nos llegan de Cuba. El sufrimiento de los perseguidos no merece tamaña frivolidad.