Marruecos insulta a Sanchez y este sigue sin llamar a consultas a nuestro embajador en Rabat

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Un giro de tuerca más. Marruecos vuelve a echar leña al fuego ante la pasividad del gobierno de Pedro Sánchez, cada vez más fatuo y más inexistente. El reino alauita se ha dado cuenta que las imágenes de 10.000 inmigrantes marroquíes y subsaharianos asaltando la frontera española (y europea) alentados por el régimen del país magrebí, se ha vuelto en su contra. La conciencia de haber cometido una torpeza sideral e inadmisible ante la comunidad internacional no significa, sin embargo, como piensa Sanchez, cada vez más incapaz, que la crisis esté en vías de solución.

Ahora Marruecos recurre al insulto al gobierno de España y lo hace a través del director de la agencia estatal de comunicación, controlada férreamente por el régimen, la agencia MAP. Su director, Khalil Hachimi Idrissi, de nombramiento oficial, escribe una carta-editorial que deja al descubierto la gravedad de la crisis y el desprecio hacia la posición de España y la Unión Europea.

«Lo penoso de la crisis marroquí-española es que los españoles se hacen pasar torpemente por víctimas de una situación de crisis de la que no son responsables. Ridículo!» comienza el artículo titulado «Una pequeña lección de cosas», antes de repasar la cronología de los acontecimientos que han elevado la tensión en las relaciones marroquíes-españolas.

Contactado por TelQuel el 18 de mayo para saber por qué la agencia de prensa nacional había permanecido en silencio mientras 8.000 personas ya habían cruzado la frontera del Tajaral en menos de 24 horas, el director de Maghreb Arabe Presse, Khalil Hachimi Idrissi, dijo que sólo publicaría la información «cuando el gobierno haya terminado de fijar su posición», argumentando que «no se puede fabricar una posición hasta que exista».

En su largo artículo, Khalil Hachimi Idrissi recuerda los hechos cronológicamente, desde la hospitalización de Brahim Ghali en España hasta la afluencia de inmigrantes al enclave español de Ceuta, y no deja de calificar el comportamiento de nuestros vecinos del norte.

«Reciben, por razones humanitarias dicen, a un criminal de guerra -Brahim Ghali, líder de un Polisario en guerra con Marruecos- que actúa en nombre de Argelia para atacar la integridad territorial de Marruecos, y lo que es más solicitado por sus propias jurisdicciones. Esto sigue siendo excepcional», señala el director del MAP. Con la complicidad de Argelia, el criminal de guerra en cuestión es traído con un pasaporte argelino real-falso a nombre de Mohamed Ben Batouche, se instala en el hospital de Logroño y esperamos que el secreto sea bien guardado, sobre todo con respecto a los marroquíes.»

Y señala la «confusa ingenuidad» de Madrid, jugando la carta de la ironía: «Nuestros amigos españoles deberían al menos explicarnos la inteligencia de esta estrategia. Su solidez geopolítica. Su sutileza diplomática. Su quintaesencia en términos de asociación, amistad e intereses bien entendidos».

«Una verdadera traición»

«¿Es tan insignificante la cantidad -como dicen nuestros amigos ibéricos- de relaciones de seguridad entre Marruecos y España como para darla por perdida y dejarla en segundo plano para acomodar a Mohamed Ben Batouche? Hay que encontrar al maestro estratega al que se le ocurrió esta idea para concederle la medalla de idiota útil del año. Es espantoso«, dijo el director de la agencia nacional de noticias.

Y para extenderse a Europa y su «encanto roto», «Estados miembros en un goteo de euros sin conciencia de un destino compartido», capaces de «desplantes pueriles hacia terceros países«. «¿Pero qué esperan de Marruecos? Ser un Estado sin carisma, sin legitimidad, sin intereses, sin orgullo nacional o sin historia. Decir sí a Madrid y a sus ridículas mentiras, decir sí a Bruselas y a sus subvenciones, decir sí a Berlín y a su abortado complejo neocolonial y luego qué«, enumera Khalil Hachimi Idrissi.

«Sería suicida que siguiéramos acompañando a gente que no es leal, que es hipócrita, mentirosa, que te clava un cuchillo en la espalda a la primera oportunidad, que es incapaz de construir una alianza estratégica equilibrada, basada en intereses bien entendidos. No hay nada que hacer. Ahora parece que este camino está bloqueado.

El asunto de Ceuta es una vuelta a la realidad de una relación fantaseada», dijo.

«La esquizofrenia es total»

«Los gobiernos de honor en el pasado han dimitido por menos. Pero aquí, es el reino del amateurismo, el tiempo del honor ha terminado. Es un abismo perfecto cuando los españoles hablan de la integridad territorial de España cuando se trata de Ceuta. Sus temblores de voz son conmovedores», señala Khalil Hachimi Idrissi, refiriéndose a la vaga posición de Madrid sobre la integridad territorial marroquí. «¿Qué pasa con la integridad territorial del reino y su soberanía sobre sus provincias del sur? No hay paralelismo a la vista, ni similitudes, ni convergencia, ni acercamiento de ideas. La esquizofrenia es total».

Y concluye: «El pobre gobierno de Pedro Sánchez va directo al muro mientras toca la bocina».