Melinda French Gates, por José Félix Merladet

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El pasado 28 de mayo las damas académicas de Harvard /Radcliffe,  me invitaron inesperadamente, quizás por ser alumno, a una videoconferencia que organizaron con Melinda French Gates.

Le conferían una distinción por el Radcliffe Day 2021, curiosa y morbosamente no por algún nuevo proyecto o libro, sino tras su petición de Divorcio, aunque las razones invocadas para el homenaje fueron sus logros para obtener «gender equity» en los EE UU.

No obstante, se trata de la primera o segunda mujer más rica e influyente de EEUU y quizás del mundo o sea que, aparte de su atractivo actual para los cotilleos del Hola, podía decir algo significativo.

Y hubo cosas interesantes ya que pudimos descubrir que es bastante más inteligente y vocal de lo que parecía en esas fotos en las que caminaba modosita y monjil de la mano del gran nuevo Billy el Niño. Y, también, qué quizás la están perfilando para tener un rol importante en el sacrosanto y omnipresente tema de la igualdad de género.

Para empezar dijo una cosa  importante, siendo descaradamente conducida a ello por el entrevistador, sin duda de otra religión : Afirmó que, aunque tuvo dificultades de conciliarlas al principio, para ella ya no había contradicción entre su fe católica y su actividad en pro de la anticoncepción que ella veía imprescindible en los países pobres. Esto es muy relevante en un momento en que en su país todos los puestos políticamente mas relevantes están ostentados por católicos siendo Biden, Presidente del Gobierno, Pelosi, Presidente del Congreso y Roberts, Presidente del Tribunal Supremo.

Luego dijo alguna cosa más entretenidas como que deseaba que la primera persona que pisara Marte fuese una mujer.

Pero fundamentalmente preconizo cambios educativos para que las chicas tengan mejor formación en temas científicos y matemáticas y más igualdad de oportunidades, etc.

Aunque habló elogiosamente de su padre, no mencionó para nada a su todavía marido y recalcó su hasta ahora casi desconocido apellido de soltera, French,   posiblemente para afirmar su emergente personalidad propia. También, no seamos ingenuos, para marcar distancias con alguien que puede que tenga serios problemas en el próximo futuro con la Justicia o, lo que es peor, con los medios por sus aparentemente «estrechos» contactos con el escabroso y ubicuo proxeneta pederasta Epstein.

Parece que vamos a ver la estrella de Melinda ascender mientras que la de Bill declina…

Cada vez parece más claro que Gates tendrá que salir sigilosamente por alguna de sus muchas Windows.

JF Merladet