Invasión inmigratoria

Miles de marroquíes permanecen en Ceuta un mes después de la entrada masiva

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Unos 3.000 marroquíes permanecen en Ceuta, muchos de ellos deambulando y durmiendo por las calles de la ciudad autónoma y sin poder cubrir las necesidades más básicas, un mes después de la mayor entrada irregular de personas registrada el 17 y 18 de mayo pasados. Mas de un millar son menores de edad, y de estos, unos 500 están viviendo en el entorno del puerto ceutí.

Ceuta despertaba hace un mes con la invasión a través del espigón fronterizo de la playa del Tarajal y que continuó en la jornada del día siguiente, lo que se tradujo en el acceso ilegal de unas 12.000 personas, según el presidente autonómico, Juan Jesús Vivas, lo que supuso una situación sin precedentes aún hoy no resuelta.

Hombres, mujeres y niños entraron andando al bordear el espigón y también a nado para llegar hasta Ceuta, la cual se veía completamente desbordada para hacer frente a esta entrada masiva.

Desde esa fecha, distintas organizaciones no gubernamentales como Cruz Roja, Cáritas y Luna Blanca prestan atención y proporcionan comida y ropa a las personas que se encuentran en la calle.

«Repartimos entre 1.100 y 1.300 comidas a diario», explica el responsable de Luna Blanca, Mustafa Abdelkader, unidas a las 400 raciones diarias que distribuye Cáritas, acudiendo a zonas en el monte donde habitan los migrantes en asentamientos ilegales.

El Gobierno ceutí tiene acogidos a unos 1.100 menores en tres espacios distintos mientras que otros 2.000 marroquíes adultos o no se estima que viven en los montes o asentamientos ocupando edificios abandonados. «Nos pasamos por esos lugares y se les proporciona comida», señalan fuentes de Cáritas. En algunos casos, son los vecinos los que apoyan su subsistencia con algo de comida y dinero para adquirir alimentos básicos.

El Gobierno ceutí se encarga de suministrar la manutención a los menores en albergues provisionales donde están acogidos, atendidos por especialistas de la Fundación Samu y de Cruz Roja Española.

La cifra de devoluciones se ha ido paralizando en los últimos días, sobre todo a raíz de que muchos de los inmigrantes marroquíes que están en la ciudad hayan optado por solicitar asilo en las dependencias policiales.

La entrada de miles de ciudadanos por la frontera ha tenido consecuencias en el ámbito sanitario. En total, este jueves se contabilizaban 1.551 personas atendidas por problemas de salud, según el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), y ocho de estos migrantes permanecen ingresados en el hospital clínico.

Y hasta un total de 138 personas -principalmente menores de edad- han dado positivo en las pruebas de covid-19 realizadas por el Gobierno ceutí durante este tiempo.

La entrada masiva también se ha cobrado cuatro víctimas mortales, la primera de ellas un marroquí de 19 años que falleció en la tarde del 17 de mayo ahogado en la misma playa. Sólo tres días después, el 20 de mayo, la Guardia Civil localizó el cuerpo sin vida de un menor de 16 años flotando en las inmediaciones de la playa del Tarajal.

El 22 de mayo se produjo un tercer fallecimiento, el de un joven de 20 años que cayó al vacío en el puerto de Ceuta desde una altura de unos diez metros cuando pretendía introducirse en uno de los barcos que zarpan hacia la península.

El pasado martes se recuperaba el cadáver de otro joven de 25 años flotando cerca de la almadrabeta, si bien en este último caso no se ha constatado que fuera un inmigrante que permanecía en la ciudad escondido o bien que había intentado acceder a nado desde Marruecos, ya que llevaba un traje de neopreno.