Ya no cuela

Morir de calor. Por Carlos Esteban

EFE / Borja Puig de la Bellacasa
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Uno de los daños colaterales de los dos o tres últimos años, cuando la humanidad enloqueció definitivamente, es la imposibilidad de creer un solo dato oficial o la opinión del experto más ‘condecorado’. Todo es ya juego de poder, empresas o medios tanto como partidos, y nos han mentido tanto y tan machaconamente que la distancia entre la falsedad y su desmentido se ha hecho ridícula. Ya no puede uno fiarse ni del navegador.

El Gobierno dio hace unos días una cifra absolutamente disparatada de los muertos por el calor, muy por encima de la de otros años con igual temperatura y menos medios, 360. Todos sabemos de qué va, qué venden, ese mismo Cambio Climático que pinta de rojo infierno los mismos 40 grados que antaño venían en rosa. Ni siquiera es de aquí; uno puede ver la misma broma en todas partes.

Ahora ha dicho la ministra de Sanidad, Carolina Darias, que el dato de 360 muertes es una «estimación», y no «registros de defunción. Ya, Carolina, lo habíamos sospechado. Son gente que ha muerto “con” calor y no “por” calor, ¿verdad?