Muere en Barcelona el expresidente de Angola entre denuncias de conspiración

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El expresidente de Angola José Eduardo dos Santos (79 años), que gobernó el país durante cerca de cuatro décadas, desde 1979 hasta 2017, murió este viernes en un hospital de Barcelona (España), donde había permanecido conectado a soporte vital desde finales del pasado junio.

Dos Santos falleció a las 11.10 hora local (9.10 GMT) en la clínica de Barcelona donde estaba ingresado con un coma inducido y conectado a soporte vital, después de haber sufrido un paro respiratorio.

En un comunicado firmado por el presidente actual del país, João Lourenço, el Gobierno angoleño anunció un luto nacional de cinco días desde esta medianoche para «todo el territorio nacional y en las misiones diplomáticas y consulares» de Angola.

Polémica alrededor de la muerte

Desde finales de junio, el estado de salud del exmandatario desencadenó desencuentros en el seno de su familia sobre los pasos a seguir, con parte de sus familiares sospechando que Dos Santos pudo ser víctima de una conspiración para matarlo y evitar que apoyase a la oposición en las elecciones de Angola del próximo agosto.

De hecho, una de las hijas de Dos Santos llegó a interponer este lunes una denuncia en Barcelona por un posible delito de homicidio en grado de tentativa, omisión del deber del socorro, lesiones por imprudencia grave y revelación de secretos por parte de su entorno.

Esta polémica aún no ha terminado, pues Welwistchia José dos Santos, popularmente conocida por Tchizé, ha pedido que se realice una autopsiaapara determinar la muerte de su padre, según confirmó a Efe un miembros de la familia de Dos Santos.

Mano de hierro, corrupción, nepotismo, pobreza y desigualdad

Dos Santos formó parte del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA) -de orientación marxista y nacionalista- desde los 19 años y contribuyó a la formación de su brazo juvenil desde la República del Congo, a dónde se había exiliado huyendo de la represión en su país durante el período colonial portugués.

Tras la independencia de Angola en noviembre de 1975, precipitada por la Revolución de los Claveles en Portugal, el MPLA se autoproclamó partido gobernante y Dos Santos se colocó al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores, consiguiendo que la ONU reconociera al nuevo país.

Cuatro años más tarde, después de la muerte del primer presidente de Angola tras la independencia, António Agostinho Neto, Dos Santos fue escogido por el MPLA para sucederlo.

La transferencia de poder ocurrió en un momento convulso para Angola, inmersa en una guerra civil entre el MPLA y otros grupos, principalmente la anticomunista Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), apoyada por la Sudáfrica del apartheid.

Dos Santos gobernó Angola con mano de hierro hasta 2017 y fue uno de los dictadores africanos que permaneció durante más tiempo en el poder.

Su gobierno estuvo marcado por altos niveles de corrupción y nepotismo. Además, si bien la gestión de Dos Santos fue clave para la estabilidad nacional, ni la paz ni el crecimiento macroeconómico sacaron a la sociedad angoleña de la pobreza y la desigualdad.

Angola es el segundo productor de crudo del continente. Sin embargo, el 40 % de la población angoleña vivía con menos de 21 dólares mensuales en 2020, según indicó instituto nacional de estadísticas del país.

Sin embargo, el actual presidente de Angola calificó a Dos Santos como «una figura única en la patria angoleña» que «jugó un papel relevante» en la lucha contra el colonialismo, la independencia y la reconstrucción y reconciliación de la nación después de una sangrienta guerra civil que desgarró al país desde 1975 hasta 2002.