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PERO HAY PREOCUPACIÓN

‘A Rusia y China no les interesa una guerra EEUU-Irán’

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El presidente ruso, Vladimir Putin, afirmó este miércoles estar “profundamente preocupado” por la creciente tensión entre Estados Unidos e Irán, al tiempo que el presidente estadounidense, Donald Trump, optó por la contención militar en su respuesta a los ataques de Irán contra dos bases en Irak al prometer nuevas y “poderosas” sanciones contra Teherán, a la vez que apuesta por renegociar el pacto nuclear. “EE.UU. inmediatamente impondrá sanciones adicionales contra el régimen iraní. Estas sanciones poderosas estarán en vigor hasta que Irán cambie su comportamiento”, dijo.

Pese a ello, según afirma a elconfidencialdigital Juan Carlos Fernández Cela, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense, el anuncio de Irán de abandonar el acuerdo nuclear, unido a la inseguridad de navegar por el Estrecho de Ormuz y el aumento del precio del petróleo, derivado en parte de esta inseguridad, supondrá una escalada en la tensión entre ambos países.

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Por su parte, Salvador Sánchez Tapia, investigador principal del think tank Global Affairs and Strategic Studies de la Universidad de Navarra, apunta que ni Rusia ni China están interesados en un conflicto entre Estados Unidos e Irán que pueda desembocar en una guerra abierta entre ambas naciones.

“Rusia está haciendo esfuerzos para reemplazar a Estados Unidos como la principal potencia en la región”, al mismo tiempo que trata de ofrecer la imagen de Norteamérica como un “socio poco fiable, que abandona a sus aliados en dificultades”.

El aumento de la crisis puede tener un impacto negativo en ese afán, retrasándolo o, en el peor de los casos, terminando con él si finalmente Estados Unidos revierte su política de gradual abandono de Oriente Medio, motivado por la tensión con Irán.

Rusia no es tanto un aliado incondicional de Irán, si no más bien un aliado de conveniencia. “Irán es un competidor de Rusia por influencia en la región, particularmente en Siria, y puede intentar influir negativamente sobre el islamismo de la Federación Rusa”. Además, en Moscú no estarían especialmente felices con la bomba nuclear en Irán.

“La postura de China está supeditada por su gran dependencia del flujo estable de petróleo de Oriente Medio. Por este motivo, no tiene ningún interés en la inestabilidad que acarrea este incremento de la tensión”, dice. Lo más probable es que actúe como un moderador, y se sirva de la crisis como una oportunidad para incrementar su influencia en la región. “China no está interesada per se en convertirse en árbitro de la seguridad en la región, pero sí está interesada en una región estable, amigable para el comercio”.

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