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LA OPACIDAD DEL GIGANTE ASIÁTICO

China. El mayor verdugo del mundo y la complicidad del globalismo

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1- El país de las ejecuciones y las tinieblas

Nadie sabe con exactitud cuántas ejecuciones de pena de muerte se producen al año en China. El gigante asiático declara secreta esa cifra y mantiene una política de completa opacidad al respecto. Lo único que sabemos es el resultado de las aproximaciones que realizan, a través de bases de datos, contactos con organizaciones de disidentes y noticias recopiladas sobre el terreno, distintas fundaciones y asociaciones internacionales de defensa de derechos humanos o contra la pena de muerte en el mundo. 

Amnistía Internacional, cuyo sesgo ideológico no la hace especialmente sospechosa, ha bautizado al gigante asiático como “El Mayor Verdugo del Mundo”, expresión altamente descriptiva que ya se ha hecho común en todos los estudios sobre la materia. La Fundación Dui Hua estima que China ejecuta unas 2000 personas al año. Amnistía Internacional y dicha fundación coinciden en que, en todo caso, el régimen de la República Popular China ejecuta al año a más personas que todos los demás países del mundo juntos. 

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El Código Penal chino castiga nada menos que 46 delitos con la pena muerte. Ni que decir tiene que no existe país alguno en el mundo cuya regulación penal contenga un elenco y variedad de causas de tal amplitud. En otras palabras, el ser humano que más posibilidades tiene de  que las autoridades de su país lo ejecuten, y que lo hagan por un mayor número de casusas, es el chino. La ejecución se produce,  bien mediante el tradicional método del pelotón de fusilamiento, tiro de gracia incluido, bien mediante administración la inyección letal. Hasta hace unos años, los familiares del ejecutado debían pagar al estado el precio de las balas gastadas en el fusilamiento.

 La muerte física va en muchas ocasiones seguida de la muerte civil, mediante la pena infamante añadida de publicar la foto del reo (incluso muerto) con nombre, apellidos y delito cometido, para que todos tomen buena nota y sus familiares se avergüencen de él. Hubo un tiempo incluso en que la TV china emitió un programa, muy popular, titulado “entrevistas previas a la ejecución”. Ni que decir tiene que el proceso penal chino no se caracteriza precisamente por sus garantías procesales, sino todo lo contrario. Los tribunales, señala Amnistía Internacional, están bajo el control absoluto del Parido Comunista Chino y tienen un enorme margen de actuación. Por ejemplo, el concepto de “gravedad” de la conducta, que determina o no la pena de muerte en multitud  de delitos es un concepto jurídico indeterminado de libre apreciación por el juez.

Los delitos de conspiración, secesión, rebelión, golpe de estado, traición, espionaje, son castigados con la pena de muerte. De haber nacido Puigdemont y los suyos en China, habrían sido ejecutados.

El sabotaje, la fabricación y transporte de armas, la falsificación de moneda o de medicamento, la fabricación de alimentos envenenados, pueden también ser castigados con la muerte en función de su gravedad. También el contrabando de reliquias, oro y animales raros. El asesinato, el robo, el secuestro, el tráfico de mujeres y niños, el robo en tumbas funerarias, el tráfico de drogas, el proxenetismo, el cohecho, la recaudación ilegal de fondos para la empresa privada o la llamada “maestría en el crimen” (un criminal que enseña a los otros a delinquir) pueden ser castigados con la pena de muerte.

2.- El país de los presos políticos y la represión

Pero China no es solo el mayor verdugo del mundo. Es también el país con el mayor número de presos políticos del planeta: la Fundación Dui Hua publica una base de datos de presos de coincidencia en la que figuran 42.947  nombres de personas encarceladas por delitos como: delitos de culto (libertad religiosa), delitos contra la seguridad del estado (enorme cajón de sastre donde cabe todo tipo de disidencia ideológica o política), delitos de orden social perturbador, delitos de subversión, o delito de independentismo (porque se independentista en China es delito).

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Según Amnistía Internacional “La situación de los derechos humanos siguió caracterizándose por la represión sistemática de la disidencia. El sistema de justicia seguía plagado de juicios injustos y casos de tortura y otros malos tratos bajo custodia…Siguieron aplicándose medidas de represión particularmente duras, disfrazadas de lucha “contra el separatismo” o “contra el terrorismo”, en la Región Autónoma Uigur de Sinkiang (Sinkiang) y en las zonas de población tibetana (Tíbet). Las autoridades sometieron a vigilancia invasiva, detención arbitraria y adoctrinamiento obligatorio a la población uigur, kazaja y de otros grupos étnicos predominantemente musulmanes….El gobierno continuó intimidando, hostigando y enjuiciando a defensores y defensoras de los derechos humanos y a ONG independientes, irrumpiendo incluso en sus domicilios y oficinas. Además, la policía vigilaba, acosaba y detenía a familiares de defensores y defensoras, y también restringía su libertad de circulación”.

En cuanto a las libertades políticas y civiles, Amnistía Internacional denuncia que en 2019 el gobierno restringió aún más el derecho a la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica. Las autoridades sometieron a estricta censura a todos los medios y publicaciones, desde los medios de comunicación impresos hasta los juegos online. Con ayuda de empresas privadas de tecnología e Internet, el funcionariado dominaba técnicas de reconocimiento facial, sistemas de registro con nombre real y macrodatos para someter a la población a vigilancia y control masivos e indiscriminados. En julio de 2019 se dio a conocer un proyecto de norma aplicable al sistema de crédito social chino que proponía castigar a quienes difundieran información que violara la moralidad social o provocara un impacto social adverso. En enero, usuarios chinos aseguraron haber sido amenazados, detenidos o amonestados por tener actividad en Twitter, red social oficialmente prohibida en el país. En su control del ciberespacio, China fue más allá de su “Gran Muralla Cortafuegos” y lanzó potentes programas maliciosos y ataques de denegación de servicio contra servidores, páginas web y aplicaciones de mensajería extranjeros que consideraba problemáticos.

El pasado 18 de marzo, con motivo de la crisis del Covid-19, China decretó la expulsión de los periodistas que trabajaban para los pres principales periódicos norteamericanos en China. Amnistía Internacional señaló: “Este vergonzoso atentado a la libertad de expresión afecta a periodistas que han desvelado la realidad de numerosas violaciones de derechos humanos cometidas en China, desde Shinkiang hasta Hong Kong. Además, estas publicaciones figuran entre las que ofrecen investigaciones en profundidad sobre el estallido de COVID-19 de Wuhan… En un momento en que el mundo tiene que mantenerse unido frente a la devastación causada por el virus, la expulsión de estos periodistas podría tener graves consecuencias para la salud pública, en el mundo y dentro de China”.

3.- El asalto al control de la ONU para controlar el mundo

Así las cosas, Occidente deben ir planteándose numerosas cuestiones. Una de las más importantes, la más urgente, es si un país con tal déficit democrático puede liderar los organismos más importantes de Naciones Unidas. En Otras palabras: ¿Debe occidente entregar a China el control de organismos completamente esenciales para la paz, el desarrollo y la estabilidad en el planeta? 

 El régimen comunista totalitario chino tiene en este momento agentes en la dirección de 10 de los 15 organismos especializados de la ONU, además de en la Organización Mundial del Comercio. De estas 10 instituciones, los agentes chinos son los máximos responsables en cuatro: En la Organización de Aviación Civil Internacional, en la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, en la Unión Internacional de Telecomunicaciones, y  en la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Finalmente, China a situado al frente de la OMS a un comunista etíope afín al régimen que ha venid encubriendo la gestión China del Covid19.

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Tomando el control de esos organismos internacionales China está tomando el control del mundo a través de la ONU.  

Quizás eso explique que siendo una de las mayores potencias económicas, China continúe recibiendo ayudas millonarias de esos organismos, por ejemplo del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, en detrimento de países realmente pobres y devastados. 

China subvenciona a sus compañías contraviniendo las normas de la Organización Mundial del Comercio, es el mayor contaminador del planeta, hace auténtico dumping monetario, espía a sus competidores, vulnera la propiedad intelectual y copia las creaciones y patentes occidentales y el crecimiento chino está edificado en ocasiones sobre condiciones de los trabajadores de práctica semi-esclavitud. 

4.- Señales frente a China. El gran depredador del tercer mundo

El 21 de abril de este mismo año, el Washington Post, de referencia obligada de políticos y hombres de negocios, fue lapidario en relación a las causas de la actual crisis sanitaria, económica, social y humanitaria que enfrenta el planeta como consecuencia del Covid-19. El editorial firmado por uno de los colaboradores más importantes del periódico, Charles Lane, es de tal trascendencia que merece la pena reproducir sus fragmentos más importantes. 

Bajo el título de “Esta crisis nos ha enseñado el verdadero costo de hacer negocios con China”, señala Lane que “a través de la crisis del coronavirus, todo el mundo está aprendiendo, por las malas, el verdadero costo de hacer negocios con China…los gobernantes comunistas de ese país retuvieron o minimizaron la información crítica sobre el virus hasta que fue demasiado tarde para evitar que el patógeno se propague desde Wuhan a través de los sistemas de transporte y las cadenas de suministro industriales que unen la República Popular a cualquier otro lugar…La salud pública no es el único área en la que la insistencia de China en jugar según sus propias reglas no transparentes puede amenazar la estabilidad internacional. Las finanzas globales, especialmente las de los países más pobres del mundo, también enfrentan lo que podría llamarse riesgo de secreto chino”.

El editorialista de The Washington Post recuerda que China ha usado su poder económico para cooptar voluntades en las naciones menos desarrolladas por un total de “cientos de miles de millones de dólares en préstamos que China otorgó en las últimas dos décadas… (con) ninguna exposición al tipo de escrutinio público que los gobiernos occidentales, las instituciones multilaterales y los bancos privados generalmente aceptan al hacer préstamos…Con sus exportaciones de productos básicos cayendo en picado en medio de la crisis económica mundial, los deudores a China en África y Asia pronto se enfrentarán a una horrible opción: empobrecer a su gente para pagar el servicio de la deuda a China o incumplir y perder activos nacionales clave, que publicaron como garantía para Beijing”. “…China utiliza los bancos estatales para prestar a los gobiernos, o, a menudo, a las corporaciones gubernamentales, a tasas de mercado. Hambrientos de efectivo y, hasta ahora, seguros de que podrían pagar a China a través del crecimiento futuro, las naciones africanas y asiáticas aceptaron el acuerdo. Los funcionarios corruptos pueden haber considerado las formas secretas de China, incluidas las cláusulas de confidencialidad en los acuerdos de préstamo, como una atracción adicional. El fraude y el desperdicio plagan muchos proyectos respaldados por China”.

“Los préstamos de bancos estatales chinos quedan fuera del alcance de dos monitores internacionales clave: el Club de París para créditos de gobierno a gobierno y el Instituto de Finanzas Internacionales para financiamiento de banco privado a gobierno”. “La economista de Harvard Carmen Reinhart y dos colegas, Sebastian Horn y Christoph Trebesch, del Instituto Kiel de Alemania para la Economía Mundial pasaron dos años limpiando fuentes de datos previamente sin explotar y descubrieron que…cincuenta países en desarrollo deben al menos el 15 por ciento de sus respectivos PIB a los bancos estatales chinos; 12 de ellos debían más del 20 por ciento…” Los gobiernos occidentales y los periodistas financieros han estado llamando la atención sobre esta bomba de relojería e instando a China a unirse al Club de París y asumir las obligaciones de transparencia que conlleva. En cambio, China ha insistido en tratar con sus deudores uno a uno. 

Pero los reproches no solo han llegado desde la prensa más importante de los EE.UU. También el periódico más destacado de Alemania, el Bild, el más vendido en dicho país, publicó el 16 de abril un editorial titulado “China está poniendo en peligro el mundo” y calculó que China debía a Alemania 149.000 millones de euros por daños causados por el coronavirus, lo que provocó la airada respuesta de la Embajada China en Berlín. Bild dijo que la compensación asciende a 1.784 euros por persona si el PIB de Alemania cae en un 4,2 por ciento. El artículo de Bild se titulaba: «Lo que China nos debe».

5.- La complicidad del globalismo

Esas es la realidad. Sin embargo, lo políticamente correcto en el mundo del globalismo progresista es silenciar la trastienda de China. La batalla de la propaganda, el poder económico, la compra y participación de China de empresas y sectores estratégicos está dando su resultado planetario. ¿Alguien recuerda a Gore o a Hillary Clinton clamando contra el gigante asiático por ser el mayor contaminador del planeta y el más grande devastador ecológico? ¿Alguien le dijo a Greta que pronunciara una sola palabra contra China en la Cumbre del Clima? Bill Gates ha salido en cerrada defensa del régimen genocida pidiendo comprensión para sus autoridades. Nadie en Naciones Unidas ha levantado la mano contra la devastación mundial que está generando en todos los órdenes el régimen comunista de Pekín. No solo eso: China se ha erigido, desde la ONU, en una de las mayores defensoras de la globalización (ahí están las intervenciones de su embajador). En España, nadie ha escuchado una sola palabra de crítica del hombre de Soros en España, Pedro Sánchez, en relación a China (Pablo Iglesias es un ferviente partidario de la tiniebla amarilla). Ninguno de los medios afines al gobierno, partidarios también del gobierno mundial, han osado criticar al gigante asiático. 

Las grandes élites multimillonarias del poder mundial en la sombra (Clinton, Gates, Soros, Rotchild, Rockefeller etc) apostaron por integrar completamente a China en el circuito de sus economías, como proveedora barata de “artículos innecesarios” para una sociedad aparentemente opulenta y realmente consumista (que no abierta). Ahora, los grandes globalistas que pactaron con el mismísimo diablo  viven encerrados en su propia estrategia. China es al globalismo lo que el globalismo es a China. Por su parte, las élites europeas, de segundo grado, integradas por individuos consumistas y narcisistas, son enteramente blandas y han renunciado a la defensa de la cultura europea. Esas élites de segundo nivel, mayoritariamente progresistas, han aceptado la destrucción antropológica de la sociedad occidental, a la que se le hurta la tradición, la base cultural, la identidad nacional y finalmente la protección de los estados. El globalismo fake ha dado al fin la cara como lo que realmente es: un gran negocio que derriba fronteras y convierte a las sociedades en cautivas.

En cuanto a los orígenes de todo esto, cabe recordar que la llamada Perestroika china de los años 80 estuvo marcado por la visita a Pekín de la Comisión Tripartita, que incluía a Brzezinski y Kissinger. Hay que recordar también cómo formaron el Consejo de Relaciones Exteriores y el prototipo Trilateral de Gobierno Mundial, y cómo desde el primer momento, en previsión del derrumbe de la URSS,  la coleta china asomó por los Urales, que diría Ortega.

¿Por qué? Porque China cayó bajo la tutela del Gobierno Mundial. Después de los sucesos de Tiananmen, Occidente gritó y enmudeció en seguida, y Estados Unidos mostró una gran indignación… allegro ma non troppo. China ya estaba comprometida con la globalización que acababa de ser diseñada…

Todo lo cual explica que China haya podido cabalgar el capitalismo salvaje bajo la dirección del estado totalitario. Es como si el dragón comunista se hubiera subido al dragón del capitalismo radical. Ni un solo derecho, pero abundantes ceros en las cuentas corrientes de las jerarquías chinas (el reverso del globalismo mismo) y un gran y estúpido consumo para las clases medias de ese enorme país. Bussiness is bussiness.