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UNA NUEVA EXPRESIÓN

El terrorismo incidental. Por Julio Ariza

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Hasta la fecha se hablaba del terrorismo como crimen, como delito especialmente reprochable, como atentado movido por razones fundamentalmente ideológicas llevadas a cabo para provocar el desorden, el caos, el terror en una determinada sociedad. Por ejemplo, el terrorismo etarra, que es un terrorismo ideológico del corte comunista y separatista, o el terrorismo yihadista, que es un terrorismo de corte salafista. La R.A.E. define el terrorismo en su tercer acepción como “actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos”. También lo define como “sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”.

Hay titulares de los medios de comunicación que tienden a redefinir por su cuenta y riesgo el significado de las palabras y el contenido de las acciones definidas por aquellas. Se informa de una cosa pero se hace referencia otra. Así son las palabras. El de ayer fue un día especialmente significativo en ese sentido. Un islamista radical, que hoy hemos sabido que era del mismísimo del ISIS, acuchilló este domingo en Londres a diversas personas al grito de ‘Alá es grande’. Todos, o casi todos los medios, titularon como “incidente terrorista” lo que no era más que un atentado criminal. Por supuesto, apenas se daba noticia de la nacionalidad u origen del criminal o de la doctrina religiosa en cuyo nombre tomó la decisión de acuchillar a los pacíficos viandantes.

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La palabra “incidente” tiene su propio significado, más allá del ocurrido en Londres. La R.A.E. ofrece dos precisas acepciones: “1.- Que incide. 2.- Cosa que se produce en el transcurso de un asunto, un relato, etc., y que repercute en él alterándolo o interrumpiéndolo.” En el caso de Londres, si los titulares de los periódicos se estaban refiriendo a la primera acepción, en realidad estaban informando de un hecho que habría incidido en el terrorismo o del terrorista cuando, lo que se dice, incidir, incidir, vino a incidir en la vida de los transeúntes que tuvieron la mala fortuna de caminar en ese momento por el puente. Puede que más allá del incidente los titulares quisieran referirse al término incisión, pero eso ya es otra palabra y tiene otro significado distinto.

Cabe también la posibilidad de que los titulares se refirieran a la segunda de las acepciones, cosa que se produce en el transcurso de un asunto, un relato, etc., y que repercute en él alterándolo o interrumpiéndolo, pero en ese supuesto lo interrumpido, lo alterado sería la vida y la integridad de las víctimas y la “cosa que se produce” la puñalada trapera del criminal.

Y cabe, en fin, una tercera opción, y es que haya nacido el terrorismo políticamente correcto, en cuyo caso no hay que dar cuenta ni del origen del terrorista, ni de la doctrina religiosa o ideología en cuyo nombre asesina.

En fin, al parecer ha nacido una nueva expresión, muy correcta, eso sí, para nombrar de otra manera lo que sigue siendo lo mismo: el terrorismo incidental. O sea, cuando -pelillos a la mar- un jovenzuelo saca su cuchillo y se dedica a repartir puñaladas a los viandantes.

Puestos así, podrán haber cerrado la crónica de esta manera: el incidente terrorista culminó con el triste deceso de su protagonista, que cayó abatido por el impacto de las armas reglamentarias de los agentes de la autoridad, mientras los empleados de las fincas urbanas entornaban las contraventanas.

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