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Impeachment: división e incertidumbre

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Por James Salomon |

James Salomon ha trabajado en Naciones Unidas (New York) como Professional Staff, ha residido en Oklahoma, Washington D.C. y New York, habiendo realizado diversos cursos de postgrado en Escuelas del gobierno USA.

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El pasado día de Halloween la Cámara de Representantes del Congreso norteamericano aprobaba una resolución para establecer las reglas y procedimientos a seguir en el proceso de investigación para el impeachment del Presidente Trump, ratificando en votación lo que 6 comités de dicha Cámara habían comenzado realmente hace ya 5 semanas, a iniciativa de la líder de la mayoría demócrata, Nancy Pelosi, y coordinados por el Jefe del Comité de Inteligencia, el demócrata Adam B. Schiff. 

Las interrogaciones de estos comités han sido secretas y en el sótano del Congreso, con grandes limitaciones para los republicanos, como imposibilidad de convocar a testigos, preguntas sometidas a veto, sin transcripción de las preguntas y respuestas, es decir sin transparencia alguna y sin derecho a defensa por parte de Trump. Esta resolución viene a corregir esa opacidad. A partir de ahora las comparecencias serán públicas y la defensa de Trump podrá presentar sus testigos. 

La votación fue de 232 (todos los demócratas salvo 2 y un independiente) a favor por 196 en contra, correspondientes a todos los congresistas republicanos, sin fisuras, contrastando con los 31 votos demócratas a favor del impeachment del Presidente Clinton, demócrata. 

Como sabemos, todo se debe al memorándum de un funcionario anónimo (whistleblower) de la comunidad de inteligencia sobre una conversación telefónica del Presidente con su homólogo ucraniano en Julio de este año, donde Trump le pedía “si podría ayudar sobre una posible investigación a los Biden”, el ex vicepresidente, involucrado en ayudas a Ucrania en la administración Obama, y su hijo, Hunter Biden, el cual había conseguido un puesto en la Junta Directiva de una empresa de gas de Ucrania, ganando en torno a los 50.000 dólares mensuales, lo que no está nada mal para alguien sin experiencia en ese tipo de compañías. 

El argumento de los demócratas es que Trump presionó a Ucrania y presuponen quid pro quo (favor por favor), a cambio del paquete de ayuda militar y de seguridad a dicho país, lo que niegan los republicanos que argumentan que en dicha conversación, cuya transcripción completa se hizo pública, Trump se quería asegurar de que no había corrupción que involucrara a ciudadanos norteamericanos antes del envío de la ayuda. Al parecer,  esta ayuda estuvo retenida algún tiempo, pero al final se concedió sin investigación a los Biden, por tanto no hubo hechos consumados. Ese tiempo de retención, así como una posible ocultación en archivo seguro de la transcripción, serán aprovechados al máximo por los demócratas. 

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El Impeachement es básicamente una recusación al Presidente por misdemeanors (fechorías) o high crimes (delitos graves) con la intervención de ambas Cámaras. En la de Representantes, primer paso,  el proceso tiene eminentemente un carácter político,  es investigación a base de documentos y comparecencias solicitados por el Comité de Inteligencia, el cual comparte los hallazgos con el Comité Judicial y tiene que elaborar un Informe de conclusiones, que constituye el fundamento para que el Comité Judicial formule las bases de la acusación, permitiendo a Trump realizar las alegaciones correspondientes. Posteriormente, dicha Cámara de Representantes vota sobre el impeachment. Si se aprueba, pasaría al Senado, donde el proceso es inminentemente judicial, celebrándose un verdadero juicio con abogados por las dos partes y que llevaría tiempo y abarcaría toda la campaña presidencial e incluso pudiera estar no finalizado antes de las elecciones presidenciales de Noviembre de 2020.

Finalmente, el Senado votaría a favor o en contra culminando el proceso. En esta Cámara Alta, los republicanos dominan a los demócratas por 53 a 45, con dos independientes que suelen votar a los primeros. En la practica 53 a 47, es decir, los demócratas necesitan convencer a 8 senadores republicanos para que voten a favor del impeachment. Esta es la auténtica clave de todo el proceso. Hoy por hoy, no parece probable que lo consigan. 

Entonces, si no ha habido hechos consumados como sí los hubo en los impeachements anteriores contra Nixon y Clinton y el voto en el Senado es muy difícil de superar, ¿por qué han iniciado este proceso los demócratas? Algunas razones: La Izquierda americana, es decir el partido demócrata con la gran mayoría de los medios a su favor, las elites universitarias, Hollywood y un largo etc. no han digerido ni asumido aún la victoria de Trump contra pronostico, temen su mensaje conservador sin complejos y lo que es más, el éxito del Presidente en las cuestiones económicas y laborales: bajada del paro, récords en la cifra de empleados de las minorías, bajada de impuestos, subida de salarios, record del Dow Jones, vuelta a casa de multinacionales, acuerdos comerciales en ciernes con México, Canadá y China, con mejores condiciones que las actuales, combate eficaz contra la delincuencia. 

Asimismo, los candidatos presidenciales demócratas no convencen y no tienen carisma suficiente para batir a Trump en la elecciones. Algunas de las propuestas de la senadora Warren (primera en encuestas) , especialmente la sanidad publica para todos, no se entienden en EE.UU. por la gran subida general de impuestos que supondría; y finalmente la gran esperanza demócrata del Informe Mueller, la investigación sobre la injerencia rusa en la pasada campaña electoral, acabó en nada práctico, al no encontrar razones para procesar al Presidente. En suma: Un presidente tocado en pleno proceso por el Impeachment es la única baza de los demócratas para librarse de Trump.

No está claro si a los demócratas les va a salir bien la jugada y lo más grave, las consecuencias del impeachment para EE.UU.: Una clase política enfrentada como hace lustros no se conocía que se traslada a una sociedad cada vez más polarizada. EE.UU. siempre supo anteponer las grandes cuestiones de seguridad nacional, política internacional y respeto a las instituciones, entre otras, por encima de los intereses partidistas. 

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Con esta decisión de los demócratas, el país se divide y se debilita interiormente. No es bueno ni para ellos ni para Occidente, incluyendo Europa. Si puede ser bueno para Rusia, China, Irán, Venezuela y el terrorismo internacional.