DIEZ CAUSAS ABIERTAS POR CORRUPCIÓN

Operación blanquear a Lula

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Curiosa operación, la del blanqueo político de Lula da Silva, emprendida por la izquierda universal: la política, la mediática y, si nadie lo remedia, la vaticana también. Lula da Silva, icono de la izquierda latinoamericana y española, fundador del Foro de Sao Paulo, desestabilizador político del continente americano, que se pasó 19 meses en la cárcel y está condenado por el Tribunal Superior de Justicia por delitos de corrupción y está pendiente de que ese mismo tribunal confirme otra pena en tercera instancia, está siendo sometido ahora a una especie de operación de ‘Salvar al soldado Ryan’. Pero el líder de la izquierda latinoamericana, el amigo de Maduro, de Zapatero, de la tiranía cubana, de Pablo Manuel Iglesias y de todos los comunistas del Foro de Sao Paulo, tiene en total diez causas por corrupción abiertas en su país. Da lo mismo. La izquierda internacional se comporta con él con el mismo código ético de los protagonistas de “uno de los nuestros” y, pese a quien pese, pase lo que pase, ha tomado la decisión de generar una estado de opinión internacional que conduzca o a su absolución por el Tribunal Supremo de Brasil o a la concesión de asilo en cualquier país gobernado por la izquierda (por ejemplo, el nuestro).

A ningún líder político mundial, con un total de con diez causas abiertas por delitos de corrupción y dos condenas, se le hacen respetuosas entrevistas (en las que ni se citan sus temas) en las televisiones más importantes de habla hispana, se le defiende públicamente (Zapatero, Iglesias) como adalid de la progresía mundial ( osea, la de ellos) o se le recibe con toda normalidad como hará esta misma semana, tristemente, dolorosamente, el Papa Francisco en el Vaticano, olvidando, por cierto, aquella declaración de que los delitos de corrupción eran imperdonables. ¿Dónde ha quedado la ira, la denuncia, la indignación, el escándalo, la actitud inquisitorial que mostraron Pablo Manuel, Pedro Sánchez, Gabriel Rufián, Alberto Garzón y la totalidad de la izquierda ante los casos de supuesta corrupción de los otros? “Consejos vendo que para mí ni tengo”. Esa ley del embudo es tanto más escandalosa cuanto que la llegada de la izquierda al poder ha operado un clamoroso giro ético y estético en sus discursos: han pasado de denunciar la corrupción a defender a los corruptos, siempre y cuando sean de los suyos.

Valoraciones al margen, conviene recordarlos procesos que tiene abiertos Lula da Silva por corrupción en su país.

1.- Lula está condenado en firme por el Tribunal Superior de Justicia por el llamada Caso “triplex de Guarujá. Este caso fue el que llevó a Lula a la cárcel en 2018, tras ser hallado culpable de aceptar sobornos de más de 1 millón de dólares de la constructora OAS a cambio de favorecer a la empresa en sus negocios con la petrolera estatal Petrobras. El pago, según la sentencia, fue destinado a reformar y amueblar un apartamento de lujo de tres pisos de Lula (de ahí el triplex) en la localidad costera de Guarujá, en el estado, curiosamente, de Sao Paulo, donde se fundó el célebre Foro de la izquierda latinoamericana. Lula fue condenado en primera instancia a 9 años y 6 meses de prisión por los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero. En 2018, un tribunal regional confirmó la condena y la elevó a 12 años y un mes, y en abril de 2019 el Tribunal Superior de Justicia lo condenó en tercera instancia a 8 años y 10 meses de prisión Lula recurrió ante el Supremo, que aún no se ha pronunciado.

2. Caso “finca de Atibaia”. En este caso, Lula fue condenado en primera instancia por recibir sobornos de las constructoras OAS y Odebrecht para reformar una de sus residencias en Atibaia, São Paulo (nuevamente)a cambio de contratos con Petrobras. Aunque la propiedad se encuentra a nombre de un empresario la Justicia determinó que Lula era su verdadero dueño y usuario. En febrero de 2019 Lula fue condenado a 12 años y 11 meses de cárcel por corrupción activa y pasiva y lavado de dinero.

3. Caso “Nombramiento” como ministro de la Casa Civil. En 2017, el fiscal general de Brasil presentó una denuncia contra los expresidentes Lula da Silva y Dilma Rousseff por obstrucción de la justicia.El motivo fue el nombramiento de Lula, un año antes, como ministro de la Casa Civil del gobierno de su sucesora. Según el fiscal, la decisión se habría tomado a toda velocidad y con la finalidad espuria de que Lula lograra un aforamiento para lograr cierta protección jurisdiccional.

4. Caso “Préstamos del BNDES a Angola”, también conocido como “Operación Janus”. El Ministerio Público Federal de Brasil acusó al expresidente de los delitos de corrupción, lavado de dinero y tráfico de influencias por haber presionado al Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) para conceder préstamos a Odebrecht en Angola entre 2008 y 2015. Según la denuncia, presentada en 2016, Lula habría presuntamente recibido más de 9 millones de dólares de la constructora Odebrecht a través del pago de conferencias y contratos sin prestación de servicios reales a través de la empresa de un sobrino. En julio de 2019 Lula fue absuelto de las acusaciones de recibir comisiones pero se mantuvieron los cargos de corrupción pasiva y tráfico de influencias.

5. Caso del “Instituto Lula” . Lula está acusado de negociar con Odebrecht un soborno de unos 3 millones de dólares para la compra de un terreno en Sao Paulo (nuevamente Sao Paulo) en el que construir la nueva sede delInstituto Lula,un think tankcreado para divulgar su legado.La transferencia no se llegó a realizar pero la Fiscalía afirma que el delito se consumó con la aceptación del soborno. En la misma causa también se le acusa de recibir un apartamento comprado por Odebrecht justo al lado de la que era su vivienda antes de ser detenido.

6. Caso de la compra de aviones de combate, bautizado como “Operación Zelotes”.Lula fue acusado de tráfico de influencias, lavado de dinero y organización criminal por la compra del gobierno brasileño de 36 cazas del modelo Gripen por 5.000 millones de dólares,al fabricante sueco Saab. Según la denuncia, Lula recibió supuestamente por dicha operación 540.000 euros a través de una empresa de su hijo Luis Claudio. Él niega las presuntas irregularidades.

7. Beneficios a automotrices (Operación Zelotes).En el marco de la misma operación, la Justicia federal aceptó una denuncia contra Lula por corrupción pasiva. Se le acusa de recibir 1.4 millones de dólares en sobornos para aprobar una medida en 2009 que prorrogó los beneficios fiscales a los fabricantes de automóvilesen el país.

8. Caso La gran cuadrilla del PT” A finales del 2018, una jueza aceptó la denuncia del Ministerio Público Federal contra Lula, Rousseff, dos exministros de Finanzas y el extesorero del Partido de los Trabajadores (PT) por organización delictiva. Según la denuncia, la cúpula del PT (bautizada en este caso como “la gran cuadrilla”) habría recibido unos 355 millones de dólares de sobornos en dinero desviado de las arcas públicas.

9. Caso Obiang. En este caso, el expresidente brasileño está acusado de recibir un soborno de 240.000 dólares pagado por empresarios brasileños a cambio de que negociara contratos a su favor con Teodoro Obiang.El pago fue supuestamente realizado por medio de una donación al Instituto Lula. El expresidente niega cualquier tipo de irregularidad: admite haber recibido la donación, pero rechaza haber realizado nada a cambio.

10. Caso “Lava Jato” El expresidente Lula da Silva fue acusado en diciembre de 2019 de corrupción y lavado de dinero en un nuevo caso relacionado a la constructora Odebrecht, en la investigación conocida como Lava Jato. De acuerdo con la Policía Federal, las investigaciones confirmaron «donaciones» por 987.654 dólares de la constructora Odebrecht nuevamente al Instituto Lula entre diciembre del 2013 y marzo del 2014. Las supuestas «donaciones» fueron transferidas a una «especie de cuenta corriente de sobornos» que mantenía la constructora a cambio de beneficios de los Gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT), según el informe policial recogido en su día por Efe.

A pesar de haber salido de cárcel en noviembre, tras permanecer año y medio en prisión, Lula afronta nueve procesos abiertos en la Justicia, todos relacionados con casos de corrupción y tiene dos condenas en dos de ellos.

Lula fue dejado en libertad a comienzos de noviembre tras una decisión del Tribunal Supremo que declaró inconstitucional la prisión de una persona condenada en segunda instancia y antes de que se agoten todos sus recursos en la Justicia.

Ahora la izquierda internacional se vuelca en recuperar su figura, lavar su imagen y generar un estado de opinión internacional que dificulte o condiciones las resoluciones del tribunal Supremos de Brasil.

El próximo día 13 será recibido en San Pedro del Vaticano por el Papa Francisco. La visita se cerró el pasado 31 de diciembre, por mediación del nuevo presidente de la Argentina, Alberto Fernández, que trasladó a Su Santidad la petición del ex presidente Lula. Ya Francisco le remitió una carta en la que aseguraba que “la verdad vencerá a la mentira”. El mismo Bergoglio que llegó a proclamar un discurso fortísimo contra la corrupción en octubre de 2014, donde llegó a afirmar frases durísimas como las siguientes:

“Hay pocas cosas más difíciles que abrir una brecha en un corazón corrupto… El corrupto no puede aceptar la crítica, descalifica a quien la hace, busca disminuir cualquiera autoridad moral que pueda cuestionarlo… El corrupto se cree un vencedor… Se pavonea para menospreciar a los otros. El corrupto no conoce la hermandad o la amistad, sino la complicidad y la enemistad… El corrupto no percibe su corrupción… Es como el mal aliento: difícilmente quien lo tiene se da cuenta, son los otros quienes se percatan y deben decirlo. Por tal motivo, difícilmente el corrupto podrá salir de su estado a través de su conciencia. La corrupción es un mal más grande que el pecado. Más que ser perdonado, este mal debe ser curado”, expresó Francisco. “Es la victoria de la apariencia sobre la realidad y de la desfachatez impúdica sobre la discreción honorable… El Papa también se refirió a la corrupción dentro del sistema judicial al denunciar las sanciones selectivas. Es como una red que captura solo los peces pequeños, mientras deja a los grandes libres en el mar”, indicó. “Las formas de corrupción que se necesitan perseguir con mayor severidad son aquellas que causan graves daños sociales, sea en materia económica y social –como por ejemplo los graves fraudes contra la administración pública o el ejercicio desleal en las administraciones– como en cualquier tipo de obstáculo que interfiere al ejercicio de la justicia con la intención de procurar la impunidad de los propios delitos o de terceros”, afirmó.