Ya no cuela

Naturam expellas furca. Por Carlos Esteban

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Si quieres entender la actualidad, lee la Biblia. Porque nuestros gobernantes han decidido seriamente construir una torre que llegue hasta el cielo, y la política no es ya “el arte de lo posible”, sino de lo imposible.

La definición clásica de la política impone una limitación al hacer humano que los psicópatas que nos gobiernan aborrecen y niegan. Son los sustitutos del Dios cuyo epitafio escribió Nietzsche antes de enloquecer, y pretenden que su “hágase” baste para crear la realidad, para gobernar no solo sobre los hombres, sino sobre la propia naturaleza.

El gobernante clásico aspiraba a imponerse sobre los hombres según su naturaleza; el de hoy imagina que puede burlar las leyes inalterables jugando con el lenguaje, en un despliegue de voluntarismo pueril que será nuestra perdición.

Así, pretende ajustar el termostato del planeta como podría hacerlo con su aparato de aire acondicionado. Pretende que una fuente de energía pase mágicamente de ser contaminante a no serlo votando que se la etiquete como ‘verde’. Pretende que una declaración, un papel, convierta en mujer a un hombre y en hombre a una mujer.

Se cuenta que el rey danés Canuto, conquistador de un formidable imperio, convocó a sus nobles en la playa y ordenó a la marea que se detuviese, para mostrarles que su poder no era ilimitado. El Canuto moderno prefiere ahogar a todo su pueblo antes de reconocer que las olas no le obedecen.