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«Nitrato de Chile», un icono publicitario a proteger en Extremadura

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Uno de los iconos publicitarios de la primera mitad del siglo XX en España, los paneles en azulejos de «Nitrato de Chile», en el que la silueta en negro de un hombre a caballo contrasta con un cielo amarillo, cabalga hacia la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) por parte del Gobierno extremeño.

El Diario Oficial de Extremadura (DOE) ha publicado este lunes una resolución por la que inicia el expediente de dicha declaración para proteger estos históricos paneles cerámicos por su «incuestionable valor patrimonial, artístico e histórico».

En opinión del Gobierno extremeño, se trata de «exponentes del diseño y la imagen publicitaria española de la década de 1930», así como el reflejo de la sociedad y la economía agraria de ese momento.

La explotación de las minas de salitre localizadas en el siglo XIX en el desierto de Atacama convirtió a Chile en el principal exportador de este mineral, usado tanto para la fabricación de pólvora como fertilizante agrícola.

Así, el conocido «Nitrato de Chile» era un abono natural compuesto por nitrato de sodio cuya producción y exportación a Europa desde mediados del siglo XIX fue creciendo hasta monopolizar el mercado mundial en los inicios del siglo XX.

La utilización de abonos químicos, la expansión de los cultivos y la modernización de la maquinaria agrícola en el primer tercio del siglo XX tuvo como resultado un notable aumento de la producción vegetal en Extremadura (cereales, leguminosas y aceite de oliva) y, por ende, los paneles cerámicos que lo publicitaban se extendieron por numerosos pueblos de Extremadura.

Según recoge el texto del DOE, la icónica imagen del jinete al atardecer usada tanto en paneles de azulejos como en sacos o calendarios fue ideada por el estudiante de arquitectura Adolfo López-Durán Lozano (1902-1988) en torno a 1929.

En España, los paneles cerámicos que anunciaban este abono natural fueron fabricados en Valencia, en la fábrica El Siglo, propiedad de Ramón Piñón Castelló, que permaneció activa entre 1927 y 1937, lo cual permite fechar estas obras entre 1929 y 1937.

Aunque era habitual colocar estos paneles en las entradas o salidas de las localidades, también se encuentran en las plazas junto al Ayuntamiento, como en Valencia del Ventoso (Badajoz), o en inmuebles destacados o hitos del municipio, como la plaza de toros de Olivenza (Badajoz) o el Convento de la Merced en Trujillo (Cáceres).

La ubicación de los mismos están diversas que se pueden contemplar en un edificio municipal de Alburqerque (badajoz), en la plaza de España de Alconchel (Badajoz), en una vivienda abandonada de Almoharín (Cáceres), en el interior de una vivienda particular de la capital pacense

Para el Gobierno extremeño, que tiene contabilizados un total de 21, dichos paneles son «el reflejo de la España rural, de la economía agraria de una época, aún dominada por el latifundismo y por el intento de recuperación de los derechos de explotación de las tierras comunales».

El estado de conservación en el que se encuentran los distintos paneles que aún persisten es desigual, pues su localización en la vía pública los ha expuesto a factores climatológicos, al vandalismo y al expolio.

Localidades extremeñas como Aliseda, Medellín o Granja de Torrehermosa perdieron estos paneles en los últimos veinte años y en Badajoz fue desmontado en 2007 debido al derribo del inmueble en cuya fachada se ubicaba, pero fue recuperado y restaurado por un coleccionista particular.