Censura en redes sociales

«No acepto eso»: Lopez Obrador contra la censura de Twitter y Facebook a Donald Trump

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“No me gusta que a nadie le quiten el derecho de transmitir un mensaje en Twitter… eso es un asunto de Estado, eso no es un asunto de las empresas”

El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, señaló ayer en rueda de prensa su rechazo frontal a la decisión de las empresas tecnológicas de Silicon Valley, de claro sesgo progresista, de censurar nada menos que a un presidente de los Estados Unidos.

La guerra declarada por las grandes oligarquías tecnológicas y sus terminales al poder político es evidente. No se trata tanto de estar de acuerdo o no con el contenido de los mensajes emitidos por Donald Trump, cuanto de la falta total de legitimidad política o democrática de los poderosos ejecutivos de las empresas privadas para actuar como censores de lo que lideres políticos y ciudadanos pueden libremente expresar.

Ese es el sentido del mensaje de López Obrador, que señaló: «Hay una cosa que ayer -y que hace unos días también comenté, y yo siempre digo lo que pienso- algo que no me gusto ayer de lo del asunto del Capitolio, nada más que respeto, respeto, pero no me gusta la censura. No me gusta que a nadie le quiten el derecho de transmitir un mensaje en Twitter o en Facebook, no estoy de acuerdo con eso. No acepto eso. Tenemos que autolimitarnos todos y garantizar la libertad, ¿Cómo es eso de que te censuro y ya no puedes transmitir, si nosotros estamos por las libertades? Esto lo digo porque existen las redes sociales y una de las cosas más importantes de los últimos tiempos fue precisamente que al surgir las redes sociales se garantizaron las libertades, la gente pudo comunicarse abiertamente sin censura, se produjo la comunicación los mensajes de ida y vuelta, la comunicación circular. Entonces: no puede haber retrocesos, ¿cómo se va a censurar a alguien?»

Con estas preguntas, el mandatario mexicano abría paso a otras: «A ver, te castigo porque yo, juez, como la Santa Inquisición, considero que lo que estás diciendo es perjudicial, ¿dónde está incluso la norma?, ¿dónde está la legislación?, ¿dónde está reglamentado? Esto es un asunto de Estado, no un asunto de las empresas, es un tema importante porque aquí nos han querido censurar«.

«Hemos padecido de censura siempre —recordó AMLO— celebramos la nueva etapa, la del ingreso a lo social y a la político de las redes. [Celebramos] el que ustedes puedan, libremente, expresarse».

Y es que López Obrador, como tantos otros, se ha dado cuenta de la gravedad del asunto: ¿cuándo se ha visto que una empresa tenga el criterio de lo que se puede decir y lo que no? ¿qué es eso de que existan órganos censores privados? Eso mismo expresó el presidente de México: «imagínense que Twitter, como empresa diga: «Usted no, porque lo que está diciendo es nocivo, perjudicial, daña o va en contra de las buenas costumbres, del bando de la policía y del buen gobierno». Vamos a ver eso, porque si se censura en las redes sociales, ¿qué va a quedar? Los medios de comunicación convencionales históricamente se han sometido al poder con honrosas excepciones. Entonces, la libertad se expresa por entero en las redes sociales, es lo nuevo, si ahí empieza a haber censura, es motivo de preocupación».

No es un asunto de México, sino mundial

El asunto de la censura mediática y de las redes no es un problema local. No se trata de un asunto que salpique a un solo estado, sino de una amenaza mundial de imposición ideológica, y así lo recordaba López Obrador: «esto no es un asunto de México, es mundial,  es el derecho que tenemos a ejercer nuestras libertades.

Porque el momento en que una plataforma se atreve a calificar de incitación a la violencia el mensaje de un presidente de los Estados Unidos, la amenaza es verdaderamente grave. Y la amenaza del fin de las libertades ya está en marcha por la izquierda progresista, que tiene ganadas a las oligarquías tecnológicas.