Ridículo paseíllo de Sanchez con Biden

Gran desazón en Exteriores: tras el paseíllo, Laya dice que la reunión fue cálida

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La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, ha asegurado este martes que el paseíllo de 20 metros de Pedro Sánchez persiguiendo a Joe Biden, ha sido “una primera toma de contacto particularmente cálida y amable”. Al parecer, el aire acondicionado dejó de funcionar momentos antes de la escena, propia de Mr. Bean, y el silencio de Biden ha sido interpretado en Santa Cruz como aceptación de todas las demandas de Sánchez por aquello de que «el que calla, otorga».
La indiferencia con la que el americano trató a Sánchez ha dado la vuelta al mundo y los embajadores de España temen por la posición internacional nuestro país. Los gestos, en diplomacia, importan, y mucho. En el Ministerio de Asuntos Exteriores la preocupación es máxima: a la torpeza diplomática de la Ministras y de Moncloa, se suma la voluntad de no querer enterarse delo que está pasando con nuestra política exterior. España, dicen fuente diplomáticas de toda solvencia, pasa por su peor momento en el ámbito de las relaciones internacionales.

La ministra ha destacado, completamente fuera de la realidad,  la “buena sintonía entre España y EE.UU. en esta conversación inicial, que es la primera, no va a ser la última”. ¿Cómo aceptar si quiera la opción de que pudiera serlo? Solo admitir esa posibilidad es de una torpeza sideral, además de un reconocimiento del punto en que partimos. Sánchez y Biden hablaron ayer por primera vez desde que el presidente estadounidense llegó a la Casa Blanca a principios de enero y lo hizo más el español que el americano, que solo abrió la boca para quitárselo de encima en mitad del recorrido.

En cualquier caso, para González Laya lo importante no es el tiempo que estuvieron hablando los presidentes sino el hecho de que se trata de un “primer encuentro” al que seguirán otros, y que sirve para enviar “el mensaje de una relación sólida” entre los países.

¿Adónde ha llegado España? De aquella relación estrecha, de socios preferenciales, a esta de indiferencia y desprecio media solo un culpable: Pedro Sánchez, que gobierna con un partido con vínculos iraníes y venezolanos…y eso no se perdona en los EE.UU. Un enemigo en casa.