EDITORIAL

¿Para que necesita un tipo como este 92 cuentas corrientes?

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El hombre de las 92 cuentas corrientes no deja de sorprender a propios y a extraños.

Ahora resulta que no solo cobró 425.000 euros por hacer un informe sobre una moneda que no existía sino que además, según la policía judicial, tuvo 92 cuentas corrientes, 86 de ellas en Tríodos Bank NVSE, con fuerte implantación, qué casualidad, en el continente hispanoamericano.

Alguien (¡ay Montoro!) le dio el chivatazo de aquellos 425.000 euros que no había declarado al fisco -sin que por cierto actuara juez o fiscal alguno- para evitar el delito fiscal y que pudiera regularizar su situación con la Agencia Tributaria, que se dedica sin embargo a perseguir al resto de los españoles sin piedad. En el país (España)  de la Igualdad, hay que ser sin embargo Monedero para contar con ese tipo de privilegios.

Ahora, nuevamente imputado por su enésimo escándalo económico, al ciudadano de pie, atónito, ya solo le queda preguntarse: ¿Pero para qué necesita un tipo como este 92 cuentas corrientes distribuidas por el mundo? Pues eso. 

Si fuera un traficante, el capo de una organización político-criminal, un blanqueador de dinero de un narco-régimen latinoamericano cualquiera, uno podría imaginarse la respuesta. ¿Pero este?

Al parecer las cuentas no son simultáneas, sino que las ha ido abriendo y cerrando en los últimos tiempos según sus necesidades.

El juez le investiga por blanqueo de capitales. 

¿Capitales de quien, hacia quien y a cambio de que? Lo iremos sabiendo.